Israel impide el desarrollo de los Territorios Palestinos Ocupados al racionar injustamente sus recursos hídricos, mientras los colonos judíos de los asentamientos ilegales disfrutan de cultivos de riego, jardines y piscinas

© Amnesty International 2009

En materia de recursos hídricos, “las verdes extensiones de terreno de los asentamientos israelíes ilegales junto a los resecos pueblos palestinos son un magnífico ejemplo de la política discriminatoria de Israel hacia la población palestina de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO)”, denunció Amnistía Internacional en octubre de 2009. Un mes en el que la organización de derechos humanos  abordó el problema en dos documentos, uno enmarcado en la campaña “Exige Dignidad” bajo el título de “Sedientos de justicia. Restricción del acceso de la población palestina al agua“, y otro el exhaustivo informe “Aguas turbulentas: Negación del derecho de acceso al agua a la población palestina“.


Los colonos israelíes disfrutan de la piscina en el asentamiento de Maaleh Adumim, en Cisjordania (TPO), septiembre de 2009. Este asentamiento fue establecido ilegalmente, violando el derecho internacional, las comunidades palestinas cercanas luchan por acceder a cantidades incluso mínimas de agua para sus necesidades básicas. © Angela Godfrey-Goldstein

La investigadora de Amnistía para Israel y los TPO, Donatella Rovera, se apoyó en ambos para enfatizar que “durante más de cuatro decenios de ocupación, las restricciones impuestas por Israel al acceso de los palestinos al agua han impedido el desarrollo de infraestructuras e instalaciones hídricas en los Territorios Palestinos Ocupados, negando así a millares de palestinos el derecho a llevar una vida normal, a tener una alimentación y una vivienda adecuadas o salud, y al desarrollo económico”.

Y, tras recordar que “el agua es una necesidad básica y un derecho, pero para muchos palestinos, incluso conseguir pequeñas cantidades de agua de mala calidad para subsistir se ha convertido en un lujo que apenas pueden permitirse”, exigió a Israel “poner fin a sus políticas discriminatorias, levantar de inmediato todas las restricciones que impone al acceso de los palestinos al agua y asumir la responsabilidad de ocuparse de los problemas que ha creado, permitiendo a los palestinos hacer uso de la parte de los recursos hídricos comunes que les corresponde”.

Una planta de aguas residuales en el norte de Gaza, enero de 2009, fue bombardeada en un ataque israelí en diciembre de 2008 y enero de 2009. © AI

La situación no puede ser más desigual. En recursos hídricos subterráneos, el común  acuífero de la montaña, localizado bajo Israel y Cisjordania y que en su mayor parte se recarga en este territorio ocupado, es el único que les queda a los palestinos. Pero apenas pueden utilizar el 20%, porque Israel se reserva al menos el 80%, a pesar de disponer de otras importantes fuentes de agua, como los acuíferos norteños de Galilea Occidental y el Carmelo, como el sureño del Néguev y Aravá, y como el acuífero costero compartido con Gaza, si bien la franja apenas recibe la novena parte de su producción sostenible; allí, la extracción excesiva y la infiltración de aguas residuales lo han contaminado tanto, que el 90-95% de su suministro hídrico no es potable.

Por si fuera poco, Israel acapara el principal recurso hídrico de superficie, el río Jordán, vetado físicamente a la población palestina desde la ocupación de Cisjordania en 1967 y cuyo cauce ha sido desviado hacia el lago Kinneret o Tiberíades (o mar de Galilea). Como también sus afluentes son desviados por Jordania, Siria y Líbano, el caudal del río a su paso por Cisjordania no pasa ahora de un hilo de agua muy salina y contaminada por aguas residuales.

El control del agua por Israel es absoluto en los TPO: decide cuánta –y de dónde– pueden extraer los palestinos del acuífero compartido, les exige permisos especiales –siempre lentísimos y casi siempre inalcanzables– para excavar nuevos pozos o rehabilitar los antiguos, restringe el paso de materiales y equipos para desarrollar y reparar infraestructuras hídricas y, con demasiada frecuencia, destruye militarmente esas infraestructuras y también cisternas de agua de lluvia.

Los puestos de control, bloqueos de carreteras y las limitaciones impuestas a los movimientos de los palestinos y palestinas que viven al lado de la carretera 60, no les permiten llegar a con vehículos. La población palestina que no tiene agua corriente en sus casas tiene que llevar agua en botellas cargadas en burros desde la reserva de agua en la carretera 60.© Machsom Watch 2007

Al final, a la población palestina, sobre todo en las zonas rurales no conectadas a la red de suministro, no le queda más remedio que abastecerse con camiones cisterna. Pero tampoco eso es fácil, porque Israel controla las carreteras por las que deben circular, muchas de ellas cerradas o de acceso restringido al tráfico palestino, con las consiguientes demoras y rodeos que elevan el precio del agua. El resultado, apunta Amnistía, es que “los lugareños no pueden cultivar la tierra, ni siquiera pequeñas cantidades de alimentos para su consumo personal o para forraje, y se han visto obligados a reducir el tamaño de sus rebaños”. Como decía un habitante de Cisjordania con nueve hijos citado, “cada día es una lucha. Las cabras también necesitan beber. No podemos tener más, ni cultivar plantas para nuestra comida y para el forraje de los animales, así que tenemos que comprarlo todo, y es demasiado caro”.

LAs autoridades israelíes no permiten a los granjeros de El Farsia, en la zona ocupada del Valle Jordán, usar agua de sus pozos. Fathi khdeirat, coordinador de la organización Solidarity of Jordan Valley Palestinians, muestra las tuberías de agua destruídas por soldados israelíes, y los devastadores efectos en las familias palestinas que viven de sus cultivos. © Machsom Watch 2008

Los Acuerdos de Oslo de 1993 no sirvieron para nada en este capítulo, ya que remitieron  “la cuestión de la propiedad del agua y la infraestructura de saneamiento relacionada en Cisjordania” a unas “negociaciones sobre el estatuto permanente” que se fijaron para finales de la década de 1990, pero que todavía permanecen en lista de espera. Así que, casi abandonadas a su suerte por buena parte de la comunidad internacional y por unos países donantes demasiado discretos ante los abusos israelíes, las familias palestinas han tenido que adaptarse con estrategias de supervivencia muchas veces peligrosas para su salud, su seguridad alimentaria y sus recursos hídricos subterráneos: comprar agua de fuentes no seguras, reutilizarla varias veces, usar poco la cisterna del retrete, asearse a medias y con menos frecuencia, lavar ropa y fregar el suelo lo menos posible, cultivar en sus huertos plantas que solo precisen agua de lluvia, tener menos o ningún  animal, etcétera.

Basta un dato para resumir la magnitud de la discriminación y de la gravísima violación israelí del derecho al agua en los TPO: mientras el consumo palestino apenas llega a 70 litros diarios por persona, y a 20 litros en algunas comunidades rurales (la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 100 litros), la cifra israelí supera los 300 litros, el cuádruple. Y la comparación alcanza niveles escandalosos cuando AI entra en detalles: los 450.000 colonos israelíes que violan el derecho internacional con sus asentamientos en Cisjordania disponen de “tanto o más agua que los 2,3 millones de la población palestina”, lo que les permite “cultivos de riego intensivo, exuberantes jardines y piscinas”. En algunas zonas no solo gastan hasta 20 veces más agua per cápita que sus vecinos palestinos, sino que la derrochan con sus aspersores regando al sol de mediodía, cuando se evapora antes incluso de llegar al suelo.

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Esta entrada tiene 6 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. ARS
    01 dic 11 23:44

    Cuando digo “a vosostros”, merefiero a Amnistía Internacional.

  2. ARS
    01 dic 11 23:42

    Yo me uniría a vosotros y defendiéseis el derecho a la vida del no nacido, esto es, si condenárais el aborto.

  3. dolores diaz barbon
    30 nov 11 22:28

    no es posible que con su pasado de sufrimiento puedan comportarse asi…..es inconcevible.

  4. No hay derecho a que esta pobre gente se quede
    sin agua sólo porque el gobierno israeli.Estos señores tenían que quedarse sin agua para que se
    dieran cuenta de lo que significa tener sed y no poder beber, no poder regar y bañarse en las piscinas cuando quieran refrescarse.

  5. Antonio Suárez
    30 nov 11 15:55

    ¿Cómo puede la Comunidad Intermacional mirar hacia otro lado y permitir que Israel impida el desarrollo de los Territorios Palestinos Ocupados al racionar, injustamente, sus recursos hídricos, mientras los colonos judios de los asentamientos ilegales disfrutan de cultivos de riego, jardines y piscinas?
    ¿Cómo pueden consentir que durante más de cuatro decenios de ocupación, las restricciones impuestas por Israel al acceso de los palestinos al agua han impedido el desarrollo de infraestructuras e instalaciones hídricas en los Territorios Palestinos Ocupados?
    ¡¡VERGONZOSO!!, ¡¡TOTALMENTE INSOLIDARIO!! y ¡¡¡TRISTÍSIMO!!!
    En la página de hoy: Sed de agua y justicia en Palestina, es interesante leer las denuncias de Amnistía Internacional, en octubre de 2009, en los dos documentos enmarcados en la campaña “Exige Dignidad”.
    A nivel personal, recordar a toda la Comunidad Internacional -por cierto, los que elaboraron el documento-, el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
    ¿YA SE NOS OLVIDARON LOS ARTÍCULOS? ¡¡PUÉS REPASARLOS Y CUMPLIRLOS!!

  6. Eduardo Sainz de Vicuña Lapetra
    30 nov 11 14:27

    ¿Por qué un pueblo tan masacrado en uno de los momentos más oscuros la Humanidad, sino el que más (II Guerra Mundial), puede ahora hacer esto? Encoma con unos territorios que se les dio después de una chapuza occidental, (británica), expropiando tierras del pueblo palestino? Habría que ver si se les exige a los ingleses ceder parte de su isla… . Es lamentable, no me extraña que occidente se hunda cada vez más. Tristemente, cada vez estoy más de acuerdo, y sin ser racista y doliéndome mucho, con la frase de “algo tendrán los judíos (sobre todo los radicales) cuando han sido el pueblo más perseguido en todos los tiempos. Espero que pronto reaccionen, Israel y la Comunidad Internacional. Menos lobbys y más atender a las personas.