Widney Brown, directora general de Derecho Internacional y Política, Amnistía Internacional

Flores en la zona cero del World Trade Centre, 2007. Schaffner cc by-nc-cd

 

Me acuerdo de muchas cosas del 11 de septiembre de 2001.

Como casi todos los neoyorquinos ese día, me acuerdo del aire frío y fresco y del cielo azul sin nubes. Me recuerdo yendo al trabajo, pensando en el ajetreado día que tenía por delante.

Para mí ese día era sólo un día más. Otro día de trabajo como activista de derechos humanos. Y entonces el primer avión hendió el cielo despejado y azul de Nueva York volando demasiado cerca, demasiado bajo, demasiado rápido y con demasiado ruido.

Cuando cruzaba Madison Avenue camino de mi trabajo en el Empire State Building no podía ni siquiera imaginar lo que ese ruidoso reactor iba a significar para mi trabajo en la siguiente década.

Muchos neoyorquinos, quizá la mayoría, nos unimos en ese momento —por encima de todas nuestras divisiones habituales— apoyándonos mutuamente en nuestro dolor y desconcierto. Sentimos la pérdida, la desorientación, el deseo de volver a una época antes de que el mundo pareciera venirse abajo.

Caminé por las calles de Nueva York ese día mientras la gente buscaba a los que estaban perdidos; mientras la gente intentaba entender; mientras el golpe se convertía en dolor e ira y luego otra vez en dolor.

Lo que no sabíamos era que nuestras pérdidas, nuestra ira y nuestro dolor se iban a convertir en la justificación de un concepto totalmente viciado —una guerra global contra el terror— que causaría daños incalculables que deshonrarían el dolor que sentimos aquel día y seguimos sintiendo 10 años después.

Los gobiernos comenzaron a debatir cómo reforzar sus leyes para combatir el terrorismo explotando principios del derecho internacional humanitario, unos principios básicos y esenciales que nos protegen a todos de la tortura. Se desmantelaron garantías fundamentales del debido proceso, explotando el miedo resultante; un miedo que los políticos se apresuraron a identificar y fomentar.

Y así, en este décimo aniversario, escribo no sólo sobre el recuerdo de aquel día, sino también sobre cómo los gobiernos utilizaron esos terribles sucesos para explotar el dolor y la ira y menoscabar valores fundamentales, fomentar el miedo y dividir el mundo en “ellos y nosotros”.

Cuando Estados Unidos decidió que la tortura era justificable, recurrió a Egipto, su gran aliado, sabiendo que las fuerzas de seguridad egipcias descollaban en lo que a torturas se refiere. Cuando el gobierno chino quiso justificar su represión de los uigures en Xinjiang, de pronto resultó que eran aplicables los sucesos del 11 de septiembre. Los gobiernos europeos apoyaron las entregas sabiendo perfectamente el riesgo que corrían las personas entregadas de ser sometidas a torturas. El oportunismo político creció con fuerza en todo el planeta en el mundo posterior al 11 de septiembre.

Amina Janjua, de Pakistán, conoce demasiado bien las consecuencias de estas políticas insensatas. Se cree que su esposo, Masood, está bajo custodia del gobierno desde que desapareció en 2005, cuando viajaba en autobús a Peshawar. Masood es uno de los centenares de personas que han desaparecido desde que, en 2001, Pakistán se incorporó a la “guerra contra el terror” liderada por Estados Unidos, y de quienes se cree que están bajo custodia.

Mientras tanto, en Tanzania, la India, España, Indonesia, Pakistán, Filipinas, el Reino Unido, Kenia, Somalia, Irak, Noruega y Marruecos, quienes apoyan el terrorismo siguieron causando estragos mientras fomentaban el odio, mataban a civiles y exaltaban la violencia.

Es un lugar común decir que las acciones del gobierno estadounidense se convirtieron en poderosos instrumentos de reclutamiento para organizaciones como Al Qaeda. Sea o no cierto, la cuestión que hemos de afrontar es: ¿Han respondido los gobiernos del mundo a este ataque contra la dignidad humana promoviendo la dignidad y la igualdad inherentes de todas las personas? ¿O han definido un mapa del mundo en el que el respeto a la vida y la dignidad humanas dependen de la nacionalidad? ¿De la religión? ¿De la clase social? ¿Del nombre? ¿De su condición como migrante? ¿Del color de la piel?

Los gobiernos de la coalición que combate en Afganistán intentaron ganar credibilidad afirmando que su objetivo era, en parte, promover los derechos de la mujer en ese país. Pero a medida que la guerra se prolonga, están dispuestos a negociar con los talibanes, lo que representa el peligro real de que los derechos de las mujeres se conviertan en una mera moneda de cambio.

No hay nada sencillo en la lucha contra el terrorismo. Pero tampoco hay nada sencillo en hacer frente a la represión de los gobiernos que reducen a las personas a etiquetas que determinan si se respetarán o no sus derechos.

No se pondrá fin al terrorismo creando alianzas con gobiernos que utilizan el miedo y la represión. Esto es contraproducente y muestra un cruel desprecio a los derechos humanos de quienes padecen esa represión.

Nos impresiona, con razón, la pérdida de vidas a manos del terror del 11 de septiembre y las producidas después de esa fecha. También debería horrorizarnos la pérdida de libertades y derechos que, esgrimiendo como excusa el terror y la lucha contra el terrorismo, se ha producido en los últimos diez años.

 

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Esta entrada tiene 9 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. Carlina Caballero Andrade
    19 sep 11 4:50

    Esperemos que todo el horror del terrorismo en todas sus formas se termine de una vez por todas y para siempre de la faz de nuestro planeta !! no mas sangre inocente ,no mas muertes ,no mas paises y sociedades destruidas ,por ambiciones ,por fanatismo religiosos que nada tienen que ver con el verdadero Amor a Nuestro Dios !!
    Este mundo fue credao para vivir en Paz ,En Armonia y con el Respeto entre Todos nosotros !!
    Y compartiendo el verdadero valor a la vida ,con amor hacia la Humanidad !!

    Carlina

  2. Toni Suárez
    10 sep 11 9:04

    La condena total al terrorismo, tiene que estar muy gravada, en todas las personas que habitamos el mundo que nos tocó vivir. Pido, a toda las autoridades que tengan poder para ello, que eviten las relaciones con países, en los que se conozca que: la venta de armas, negocios del petróleo, instrumentos de tortura, y todo aquello que pueda servir para las violaciones de los derechos humanos, también gráven, en sus respectivos gobiernos, la suspensión de tales relaciones. Todo sea por la paz de la humanidad.

  3. Amparo Jesús
    08 sep 11 23:18

    Nunca olvidaré ese día , me senté a descansar , encendí la televisión y con horror descubrí el odio de los seres humanos…
    Siempre unos contra otros ¿por que? que se consigue destruyendo y creando dolor?
    No existen palabras para tanto odio acumulado…
    ¿No existen los seres humanos?
    Nuestra respuesta fue “Ojo por ojo …Diente por diente” e iniciamos una guerra matando inocentes.
    Me siento avergonzada y desolada por La falta de Amor . Es lo único que nos hace humanos y a no lanzarnos piedras unos contra otros .
    Deseo que llegue el entendimiento y sentirnos necesarios “unos de otros” solo así llegará la Paz.
    Creo que la mayoría piensan y sienten como yo.

  4. [...] No existe una cura rápida para el terrorismo blog.es.amnesty.org/50aniversario/no-existe-una-cura-rapi…  por AndreuFreak hace nada [...]

  5. Mis condolencias al MUNDO por el sufrimiento que le causa el terrorismo.
    Gracias a Dios hay muchas personas de diferentes país, religiones, razas y sexos que trabajan incondicionalmente realizando todo tipo de actividades y formas diferentes de colaboración para consegir su erradicación.

  6. Txino
    08 sep 11 17:24

    Aun hay mucha gente que piensa que fue Al Qaeda… yo me inclino mas por la CIA o alguna organizacion afin.
    El pensamiento es libre.

  7. [...] No existe una cura rápida para el terrorismo blog.es.amnesty.org/50aniversario/no-existe-una-cura-rapi…  por Magnolia98 hace nada [...]

  8. Gente como Ossama Bin Laden no deberían existir
    nunca, está muerto ya lo sé pero quedan aún
    otros como él buscando otros 11S Y 11M, gente
    que no quiere la paz y e ignoran los derechos
    humanos de las personas que viven en el mundo.
    Perdonenme si he dicho alguna barbaridad pero
    me acuerdo de todas esas masacres y no puedo
    por menos de que nunca nos vuelva a pasar esos
    sufrimientos que hemos pasado hace siete años.

  9. Jamás se olvidará el mediodía del 11 de septiembre,
    cuando los aviones volaban metíendose en las
    Torres Gemelas, aquello fue monstruoso nunca ví
    algo tan horroroso, nunca me podía imaginar que a
    los tres años de aquella masacre nos iba a suceder
    a los españoles con el 11M. Ojala que nunca vuelva
    a suceder horrores como estos, y ojala que el
    terrorismo islámico sea derrotado, sólo entonces
    podemos vivir esa paz que estamos anhelando.