Aung San Suu Kyi, Nobel de la Paz y 'Embajadora de Conciencia' de AI, simboliza la resistencia democrática a un régimen castrense que ahora se disfraza con una "parodia de elecciones"

Video clip producido por AI Holanda y la TV holandesa para apoyar la libertad de expresión en Myanmar. La música es de Def P y la canción se llama “Vrijheid blijheid” (la libertad de la felicidad) 2010

Un respetuoso Daw (‘La Dama’) precede, hasta hacerse inseparable, el nombre de la dirigente opositora birmana Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz 1991 y ‘Embajadora de Conciencia’ 2009 de Amnistía Internacional. Mucha ‘Dama’, dada su firmeza democrática y prestigio mundial, para el brutal régimen militar de Myanmar, como rebautizó en 1989 a la antigua Birmania la Junta golpista de 1988. Mucha ‘Dama’ para un Gobierno castrense empeñado en disimular desde su propia denominación -Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo- su implacable carácter represivo, que ahora trata de disfrazar con un nuevo Gobierno y un nuevo Parlamento, plagados de militares vestidos de civiles, salidos de la considerada por AI “parodia de elecciones” de noviembre de 2010.

Los militares no han conseguido doblegar a San Suu Kyi, hija del héroe nacional Aung San que en 1947 firmó la independencia con el Gobierno británico, pese a privarla de libertad -detenciones, encarcelamientos, arrestos domiliciliarios- durante más de 15 de los últimos 22 años. No han podido torcer su voluntad democrática, pacifista y negociadora pese a robarle la victoria electoral de 1990, cuando su Liga Nacional de la Democracia (LND)  ganó con un abrumador 82% de votos. El último intento del régimen ha sido ilegalizar la LND por boicotear los comicios del año pasado debido a una regulación electoral ventajista que ‘borraba’ el triunfo de 1990, imponía la discutida Constitución de 2008 y exigía expulsar del partido a sus miembros presos políticos.

El Premio Especial de Amnistía Internacional del Reino Unido 2010 para el periodismo bajo amenaza fue dedicado a todas las personas que trabajan en los medios independientes en Birmania, que con valentía realizan el trabajo en condiciones difíciles y peligrosas. También se citó al DVB – La Voz Democrática de Birmania – por su cobertura de los disturbios y la violencia en ese país. (c) AI (en inglés)

Como subrayaba el Informe 2010 de AI, hay “casi 2.200 personas encarceladas por motivos políticos“, en su “mayoría recluidas en condiciones atroces“. Y no son más que la punta del iceberg represivo. Aunque el régimen intenta de vez en cuando mejorar su imagen con liberaciones masivas de reclusos (13.000 en 2010, aunque apenas 150 eran presos políticos) y otros ‘gestos’ políticos y legales faltos de continuidad, Myanmar dibuja una dramática galería de violaciones de los derechos humanos. Empezando por encarcelamientos en lugares remotos, con deficiente alimentación y atención médica, abuso del régimen de aislamiento y prohibición  de visitas familiares. Y siguiendo por los desplazamientos y trabajos forzosos, el reclutamiento de niñas y niños-soldado y la sangrienta persecución de grupos étnicos.

Actos realizados en Madrid por AI solicitando el fin de la represión de las protestas pacíficas en Myanmar, septiembre 2007 (c) AI

Los ataques militares contra la población civil durante las operaciones de contrainsurgencia en regiones con minorías étnicas (karen, rohingyas, shan, kokang y otras) fueron calificados en 2008 por Amnistía Internacional de auténticos “crímenes contra la humanidad”. La persecución sistemática de esas minorías no solo implica enfrentamientos armados; también ha desplazado a más de medio millón de personas. Además, son frecuentes las detenciones, torturas, ejecuciones extrajudiciales y abusos sexuales. La peor parte del conflicto se la lleva la población civil, y sobre todo las niñas y niños y las mujeres, convertidas por necesidad en ‘heroínas en la sombra‘ que muchas veces se convierten en refugiadas y trabajadoras migratorias en países vecinos.

En la galería myanmara de violaciones de los derechos humanos, incluso el desarrollo del país sirve de disculpa represiva al régimen militar. En su Informe 2010, Amnistía Internacional denunciaba el empleo de métodos como “trabajo forzoso, homicidios, palizas, confiscación de tierras, cultivo forzoso de tierras, restricciones a la libertad de circulación y confiscación de bienes”. Otro motivo de preocupación que añadir a la irresponsable actuación oficial tras el ciclón Nargis que en mayo de 2008 asoló el delta del Ayeyarwady (Irrawaddy) y los alrededores de la anterior capital Yangón (antes Rangún). Durante tres semanas, el Gobierno militar rechazó toda ayuda internacional y bloqueó el acceso al delta, mientras desviaba recursos para la celebración de un referéndum constitucional más que discutible.

AI reprochó al régimen militar que hubiera “vulnerado el derecho a la vida, la alimentación y la salud de cientos de miles de personas” con tal bloqueo, “además de crear una catástrofe generalizada de derechos humanos por encima de la crisis humanitaria”. Se ordenó a muchas víctimas regresar a sus poblaciones sin garantizar sus condiciones de supervivencia, se expulsó a mucha gente acogida en asentamientos, y se hizo ‘chantaje humanitario’ a supervivientes para asegurarse su voto en el referéndum. Por no hablar de la confiscación, desvío y uso indebido de la ayuda, prácticas post-catástrofe que no son exclusivas de Myanmar, pero que encuentran terreno abonado en un país que ocupa el penúltimo lugar de 178 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2010 que elabora Transparencia Internacional.

Mensaje de Aung San Suu Kyi para AI en su 30º Asamblea General Internacional celebrada en Holanda en agosto de 2011. (c) AI (en inglés)

Pero quedan motivos para la esperanza. Aunque la represión no ha cesado desde aquel 2007 en el que monjes budistas lideraron a cientos de miles de manifestantes que demandaban reformas -hubo de 30 a 100 muertos, 74 desaparecidos y miles de detenidos-, las presiones internacionales han llevado al régimen militar a buscar un ‘perfil civil’ más presentable. Y hasta el nuevo presidente y exmilitar Thein Sein ha tenido que invitar a ‘La Dama’ Aung San Suu Kyi, otra vez en libertad desde noviembre, a una conferencia nacional sobre la reforma económica. Como ella misma ha dicho, “hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar. Tenemos muchas cosas que hacer“.

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Esta entrada tiene 7 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. Pedro Calvillo Serrano
    29 sep 11 20:48

    San Suu Kyi, tu fuerza de voluntad, tu resistencia ante tanto atropello, tu sufrimiento por tu pueblo, por los ciudadanos de tu pais, hacen de ese enjuto cuerpo, un dolmen por la libertad, un dolmen, contra el que chocaran todos aquellos que mancillan los derechos humanos de tu pueblo y que no conseguiran ni tan siquiera hacer temblar. San Suu Kyi, ha sido pesada carga la que llevas soportando sobre tus hombros, pero tienes el respeto de tu pueblo y de mas alla de las fronteras de este, y ese apoyo hace sentirse bien a la gente, te siente algo suyomy se llenan de orgullo, ese orgullo llevara HA LIBERARSE DE LOS TIRANOS QUE AHORA LO SOMETEN. Salud y Republica, Pedro

  2. Carlina Caballero Andrade
    19 sep 11 4:38

    BRAVA !!!
    UNA GRAN MUJER !! ,GRANDE EN SU LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS ,CON UNA FUERZA TAN INMENSA ,CON LA VALENTIA DE LOS JUSTOS ,Y TODO LO MAGNIFICO QUE SOLO PUEDE VENIR DEL CORAZON DE UN GRAN SER HUMANO ,DE AUNG SAN SUU KYI !!
    ADELANTE SIEMPRE !!

    CARLINA

  3. gabriel borrajo lopez
    14 sep 11 22:23

    Auun San Suu Kyi es una de las catedrales de los Derechos Humanos en el mundo, su lucha tendría que ser un ejemplo de solidez para generaciones venideras, algun dia su sacrificio se verá recompensado.
    ¡Mother Earth save to Auun!
    ¡Aupa!

  4. mcarmen santana
    13 sep 11 19:15

    los politicos no tienen verguenza cometiendo injusticias, es de horror

  5. Adelante guapetona sigue luchando en pro de los
    derechos humanos no decaigas nunca porque eso es lo que quieren esos canallas yo quiero que tu
    confies en la gente que te quiere y que te apoya.

  6. Toni Suárez
    12 sep 11 20:17

    Tengo una gran confianza, y por ello lucho, que los ataques militares contra la población civil, no sólo en Myanmar, sino en cualquier país del mundo que cometa tales atrocidades contra los derechos humanos, se convierta, para bien de la humanidad, en una auténtica: “Revolución de los Claveles”.
    Para mí, Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz y ‘Embajadora de Conciencia’ de AI, es un gran ejemplo de luchadora por la defensa de los derechos humanos.

  7. Maribel Garcia-Exposito
    12 sep 11 14:29

    That’s my girl!

    ¡Esa es mi chica!

    :)