El Gobierno Ortega persigue al movimiento feminista tras penalizar el aborto, incluso para niñas y mujeres violadas o cuya vida peligra por el embarazo

Spot para la campaña sobre Derechos sexuales y reproductivos de las niñas en Nicaragua. Producido por AI Grecia y la agencia publicitaria Bold Ogilvy, producido por Modiano. © Amnesty International Greece 2011

En Nicaragua, un “movimiento de mujeres consolidado, muy fuerte y valiente” se ha convertido en “la verdadera oposición” al Gobierno de Daniel Ortega, cuyo origen revolucionario sandinista ha dejado paso a un grave “retroceso jurídico y social y al grado más alto de impunidad” para los abusos de poder.

Martha Munguía en las oficinas de AI durante una visita a España. © AI

Así lo remarca la feminista Martha Munguía, que colaboró con Amnistía Internacional en su informe de noviembre pasado “Escucha sus voces y actúa: No más violación y violencia sexual contra niñas en Nicaragua“, en el que se denuncia ese generalizado “horror que sufren en silencio” las menores del país centroamericano. Datos oficiales contabilizan 14.377 casos denunciados entre 1998 y 2008, con dos tercios de las víctimas por debajo de los 17 años.

En realidad son muchos más, porque, como advierte el informe de AI, los autores más habituales son familiares y personas en posición de poder sobre las muchachas, a las que suelen imponer una auténtica  ‘ley del silencio’. Esto, unido a la consideración del sexo como tabú, favorece la estigmatización social de las víctimas y agrava su coste emocional hasta situarlas muchas veces al borde del suicidio

Esa revictimización es consecuencia de la ineficacia institucional a todos los niveles. Primero, la ausencia de programas gubernamentales para concienciar a la población. Después, el incumplimiento por policías, fiscales y jueces de los protocolos de buen trato a las denunciantes. Y finalmente la falta de protección y apoyo a las víctimas durante la investigación y el juicio, que las deja expuestas a intimidaciones y nuevas agresiones y que les impide a veces –muchas no tienen ni para pagarse el pasaje para acudir a las citas médico-forenses o a las vistas judiciales– el acceso a la Justicia y a la rehabilitación física y psicosocial que necesitan.

Penalización total del aborto

La prohibición total del aborto en Nicaragua está poniendo en peligro las vidas de niñas y mujeres, negándoles tratamiento para salvar sus vidas, previniendo a profesionales de la salud de practicar la medicina eficaz y contribuyendo así a un aumento de las muertes maternas en todo el país. © AI

La guinda negativa la ha puesto el Gobierno con la penalización vigente desde 2008 de todos los abortos, incluso para las niñas y mujeres violadas o cuya vida corre peligro por el embarazo. Tras la prohibición, discutida por la profesión médica –el aborto terapéutico fue legal en Nicaragua durante más de un siglo-, las primeras 19 semanas de 2009 registraron un 16% de muertes maternas debidas a abortos realizados en condiciones peligrosas; no hubo ninguna en el mismo período de 2008.

Pero Daniel Ortega no solo ha hecho caso omiso a las múltiples condenas internacionales –desde las Naciones Unidas a la Unión Europea- de esa ley considerada “escandalosa y draconiana” por AI, sino que ha perseguido con saña al movimiento de mujeres defensoras de los derechos humanos y críticas con la política oficial.

AI visitó, entre otros, el Centro Ixchen Managua para mujeres y niñas supervivientes de violencia sexual. Compartieron con ellas mensajes de apoyo enviados desde 115 oficinas de AI en todo el mundo. © Martha Fuentes, Director of Ixchen Granada and Masaya

Martha Munguía, coordinadora de la Alianza de Centros de Mujeres de Nicaragua que acogen a víctimas de violencia sexual, lo sabe por experiencia propia. Ella fue una de las nueve defensoras de derechos humanos procesadas en 2007 bajo el falso cargo de “encubrir” al padrastro violador de una niña de nueve años, Rosita, que había quedado embarazada dos veces –la primera en 2003, cuando obtuvo un aborto que entonces era legal– por las agresiones sexuales. El caso recibió carpetazo en 2010 por falta de pruebas.

“Fue el mundo al revés, una locura absoluta”, cuenta Munguía al recordar con horror  la “angustia y ansiedad ante lo que pudiera pasar cada día” con aquella “absurda denuncia” y con la implacable persecución del Gobierno “por haber criticado su política en materia de violencia sexual”. Pero frente a ese “deseo de desgastarnos”, añade, “mantuvimos las velas encendidas para vigilar la situación”. A su lado estuvo Amnistía Internacional, también crítica con la penalización total del aborto y siempre comprometida con los derechos de las mujeres.

Más de 12.000 personas escribieron mensajes a estas preciosas niñas. El objetivo: transmitir su apoyo y el deseo de que tengan un futuro digno. Ellas recibieron nuestras palabras y unos diarios donde poner las suyas. Y ahí están, sonrientes y llenas de vida, valientes.

“Al principio luchábamos contra un imaginario social completamente patriarcal; nadie hablaba de estos derechos como ser humano”, continúa Munguía. “La violencia contra las mujeres se consideraba un tema privado. Se decía: “Murió de pena moral”, y las asesinadas morían en silencio”. Y aunque la revolución “marcó muchas cosas positivas” para las nicaragüenses como “sujeto político y de derechos” con “capacidad de participar en las grandes transformaciones de su país”, el posterior retroceso del Gobierno Ortega dejó las cosas aún peor. “Antes era más fácil enfrentarse con los adversarios de siempre, pero ahora nuestro adversario había sido compañero”…

Así que al movimiento feminista le ha tocado liderar la lucha por la “reconstrucción del Estado de Derecho, la democracia y la ciudadanía plena de las mujeres, que es clave para ejercer los derechos humanos”.

 

Visita la exposición virtual “Escucha sus voces y actúa: No más violación y abuso sexual contra niñas en nicaragua

 
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Esta entrada tiene 4 comentarios.

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  1. nievesg
    17 nov 11 23:06

    Incluso a mujeres cuya vida corra peligro por el embarazo? Dudo que ese tal Ortega diese su vida por un niño! Que es muy noble darla por decision propia, pero OBLIGAR A MORIR A UNA MUJER por un embarazo que ni siquiera tenga garantias de salvar tampoco al niño? Hay una palabra para definir lo que quiere ese presidente: asesinato.

  2. Esteban Mancebo
    17 nov 11 2:32

    Desde España:

    Aquí en España el aborto no es que esté despenalizado, es que es un Derecho de la mujer, pienso que un gobierno que prohíbe un derecho como es la interrupción de voluntaria del embarazo, violando la Declaración de Derechos Humanos y lo que es más grave la dignidad y libertad de la mujer, ha perdido su legitimidad democrática, su origen de ser, servir al pueblo que lo eligió. Pero cuando supuestamente un gobierno de “izquierdas” lo hace es francamente repulsivo.
    En Latinoamérica deberíamos empezar a cuidar el termino “izquierdas” ya que hay muchos que se declaran así Sandinistas, Chavistas y demás y son los más represores contra su pueblo.
    Soy una persona comprometida con la libertad y que estas personas se autodenominen de izquierdas me parece casi un chiste, sean más demócratas y dejen sus asientos al pueblo y sobre todo a las mujeres

  3. Nunca creí que Daniel Ortega fuese tan cruel y tan
    perverso como para consentir que las mujeres no
    puedan abortar a causa de las violaciones de las
    que son víctimas, me dan mucha pena que las
    mujeres y las niñas tengan que sufrir abusos sexuales y estén con el miedo a ser violadas nuevamente.

  4. Antonio Suárez
    16 nov 11 10:17

    Nunca entenderé, que nadie en el mundo, como es el caso del Gobierno Ortega, pueda perseguir a ningún movimiento feminista, tras penalizar el aborto incluso para niñas y mujeres violadas o cuya vida corre peligro por el embarazo. ¿Ocurriría lo mismo con sus hijas?.
    Recordarles el artículo 30 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollqar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los drechos y libertades proclamados en esta Declaración.
    ¡¡Por favor, no estaría mal, que se la lean a fondo!!