Cero mérito

05 dic 2011

Mi más sincera admiración a todas las personas que no se rinden, como la activista siria Hanadi Zahlout, como el objetor de conciencia turco Halil Savda y como todas las personas encarceladas en el campo de concentración Yodok de Corea del Norte. Este 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, va por ellos y ellas

Los derechos humanos, en portada

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La libertad de expresión es para mí un click en un teléfono.

Corría el 2002. Yo por aquel entonces trabajaba en el equipo de Cuba de Amnistía Internacional en Londres. Era una tarde como cualquier otra, estaba hablando por teléfono con uno de nuestros contactos -  tantos años después y ya en libertad, todavía no me atrevo a decir su nombre, por si acaso –. Era una de esas habituales conversaciones en las que estaba intentando averiguar la veracidad de una información, dándole vueltas a los detalles del derecho y del revés para comprobar que eran correctos y podían tener el sello de Amnistía Internacional.

En medio de la conversación, un click. No recuerdo si pilló en un momento en el que ninguno de los dos hablábamos y por eso lo oímos con tanta nitidez, o cómo ocurrió exactamente. El caso es que sonó como si una persona estuviera en la línea o bien descolgando o bien colgando el teléfono. Mi contacto y yo enmudecimos como si el propio Fidel Castro hubiera intervenido de repente en la conversación. Como si ese click atronador, por el mero hecho de existir, impidiera nuestra comunicación. Tras unos segundos en silencio, mi contacto dijo: “bueno, ya sabes que estas conversaciones son siempre escuchadas”. Creo que balbuceé algo del tipo “sí, ya lo sé”, aunque lo que hubiese querido decir fue “cuídate o ¡deja de hablar con nosotros una temporada!”.

Aproximadamente 50.000 hombres, mujeres y niños están encarcelados actualmente en el campo penitenciario para presos políticos de Yodok, en Corea del Norte. Yodok es uno de los seis campos penitenciarios que se conocen en el país, en los que se calcula que en torno a 200.000 presos políticos y sus familias están encarcelados sin haber sido sometidos a juicio o tras procesos sumamente injustos. En la foto, la mujer y dos hijas de Oh Kil-man, enviadas a Yodok cuando Oh pidió asilo político en Dinamarca. Desde 1987 no se sabe nada de ellas.

Quizá teníamos de turno un espía descuidado que colgó (¿o descolgó?) sin poner atención, o alguien nuevo e inexperto que acabara de empezar en el trabajo de espía, o quizá quería que supiéramos que nos estaban escuchando. ¿Cómo funcionará el mundo del espionaje? ¿Los dividirán por horas, o tendrán espías, según sus capacidades, asignados a ciertas líneas? ¿unos expertos en economía, otros en derechos humanos, otros en derecho cubano? ¿Alguno se identificará con la problemática que está oyendo, como en la película “Los Otros”? Esto lo he pensado mucho después. En aquel momento, acabé la conversación como pude – es difícil acabar de concretar un caso cuando tienes otro ante los ojos abriéndose. Siendo práctica, podría haberle pedido directamente que me enviara una foto suya, por si teníamos que hacer algo por él en el futuro – siempre es más fácil movilizar a la gente con una foto. Sin embargo, colgué el teléfono como pude, me fui a ver a mi jefa para contárselo y engañé a unos amigos para que se tomaran algo conmigo en el bar de al lado de la oficina.

Meses después esta persona fue arrestada y en su sentencia pudimos leer con horror que uno de sus cargos era pasar información sobre pena de muerte a Amnistía Internacional. Me “consolé” en que estoy totalmente segura de que en aquella ocasión concreta, el “día del click”, no hablamos de pena de muerte.

Halil Savda es un objetor de conciencia y defensor de los derechos humanos que se expone al continuo riesgo de ser encarcelado por expresar libremente su apoyo a los objetores de conciencia, en un país donde no hay alternativa al servicio militar obligatorio. Desde 2004 lo han detenido en múltiples ocasiones por negarse a cumplir el servicio militar, y durante este tiempo ha permanecido recluido unos 17 meses en total.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar en que yo tengo un trabajo que me encanta (algo casi imposible estos días, tener trabajo y que además te guste), del que me voy cada día con el único problema de tener que enlazar adecuadamente el transporte público para llegar a tiempo a recoger a mi bebé de la guardería. Sin embargo, en otros países muchas personas cuando abandonan sus oficinas o sus hogares tienen que mirar por encima del hombro para asegurarse de que nadie les sigue, brincan cuando el timbre o el teléfono suena, y se abstienen de hablar de ciertas cosas a no ser que conozcan muy bien a todos los presentes.

Hanadi Zahlout

Hanadi Zahlout

Por eso siempre he pensado que no tengo ningún mérito en hacer mi trabajo. El mérito está en otro lado. En mi contacto, por ejemplo, que después de ser liberado, sigue informando sobre abusos a los derechos humanos en Cuba. También está en en Hanadi Zahlout, una activista de derechos humanos, detenida en estos momentos en Siria porque no se rinde a la hora de defender los derechos de las mujeres en plena “primavera árabe”, o en Haliv Savda, un joven turco continuamente en riesgo de ser detenido por defender la objeción de conciencia en un país donde no hay alternativas, y  en todas las personas encarceladas en el campo de concentración de Yodok en Corea del Norte por “delitos” tan peregrinos como escuchar emisoras de radio o televisión.

Mi más sincera admiración a todas las personas que sufren por la falta de libertad de expresión y que no se rinden, y que me recuerdan por qué me gusta tanto mi trabajo. Este 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, va por ellos y ellas.

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Esta entrada tiene 4 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. MARY ROBERTO
    10 dic 11 1:05

    OLATZ..TU ERES LA VOZ DE MILLONES DE SILENCIOS….ADELANTE Y MILES DE BENDICIONES PARA QUE NO TE CANSES JAMAS…..GRACIAS !!!!!

  2. Diego Clemente
    06 dic 11 21:03

    ¡Aupa Olatz! Aunque estoy contigo en lo que dices del mérito de los que están en la brecha, sin gente como tú nadie sabría que la brecha existe.

    Un abrazo.

  3. Antonio Suárez
    05 dic 11 17:51

    Un año más, muchísimas personas en el mundo celebrarán, el próximo 10 dicembre, el Día de los Derechos Humanos.
    Como miembro de Amnistía Internacional, independiente de lo que se hace el resto del año y de la campaña de recogida de firmas, ya me he solidarizado con todas las personas encarceladas en el campo de concentración de Yodok, Corea del Norte; con la lucha de la activista siria Hanani Zahloot y con el objetor de conciencia turco Halil Savda. Te animo a que te sumes a las peticiones.
    Me quedo con el encabezamiento del comentario de hoy: queridos defensores y defensoras de los derechos humanos, el próximo 10 de diciembre, ¡¡VA POR VOSOTROS!!

  4. nuria ventura
    05 dic 11 13:13

    Etimado Olatz Cacho, no digas que tu labor es un cero mérito, tu y otros nos servis de puente para conocer historias que afectan a la dignidad humana y que desgraciadamente suceden en distintos paises, piensa que sin ese esfuerzo, entrega, valentía y sin miedo a las consecuencias no nos llegarían, con lo cual las campañas y el trabajo que Aministia Internacional hace junto con el pequeño grano de arena que aportamos sus colaboradores no podrían llevarse a cabo con celeridad en una inmensa mayoria de casos. Mi más sincera admiración amigo.