Muchas otras violaciones de derechos humanos quedaron pendientes, como el encarcelamiento de "presos inocentes" acusados de terrorismo o las esterilizaciones quirúrgicas forzadas a mujeres pobres que investigó la abogada peruano-española Giulia Tamayo

Mujeres peruanas leyendo el informe de AI de febrero de 1985 © Particular

Hasta 36 referencias a Amnistía Internacional y sus rigurosos informes había en la sentencia que el 7 de abril de 2009 condenó al expresidente peruano Alberto Fujimori a 25 años de cárcel por decenas de asesinatos, secuestros y lesiones graves llevados a cabo por sus subordinados en 1991 y 1992.

Los tres casos enjuiciados (matanza de Barrios Altos de Lima, con 15 hombres, mujeres y niños ejecutados extrajudicialmente; La Cantuta, universidad donde 9 estudiantes y un profesor fueron secuestrados y asesinados por el paramilitar Grupo Colina; y Sótanos SIE, con dos personas secuestradas) eran una pequeña parte de las graves violaciones de derechos humanos durante la década (1990-2000) que permaneció, con ‘autogolpe’ incluido en 1992, en la jefatura del Estado.

Exhumación de restos de la masacre de La Cantuta, julio 1992 (c) AI

Y frente a su alegación exculpatoria de que no había tenido conocimiento de tales crímenes contra la humanidad, la Sala Especial de la Corte Suprema dio pleno valor al cuerpo probatorio acumulado por AI.

De hecho, Amnistía no cesó de movilizarse en esos diez años en defensa de los derechos humanos en Perú. Acciones Urgentes, envíos de cartas a las autoridades, informes de situación, reuniones de delegaciones de AI con el propio Fujimori, declaraciones ante la entonces Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas… Todo ello completó un impresionante ‘archivo’ de documentos y testimonios para poder exigir responsabilidades por esa década de represión.

Delegación de AI reunida con familiares de víctimas de desaparición forzada en Lima, julio de 1991 (c) AI

Cuando el expresidente –amenazado por el escándalo de sobornos de su asesor Vladimiro Montesinos– huyó a Japón en 2000, Amnistía volvió a hacer campaña para que el expresidente compareciera ante la justicia. Y en 2006 llegó a recoger 20.000 firmas en España, Gran Bretaña, México, Argentina, Chile y Perú con el mismo fin. Para entonces, y tras un rocambolesco periplo en el que pretendía regresar a Lima para ser candidato presidencial, Fujimori estaba detenido en Chile y pendiente de una demanda de extradición. Intentó burlarla luchando por un escaño en el Senado japonés, pero perdió la elección y acabó encarcelado en Perú tras aprobar la Corte Suprema chilena su entrega en 2007 bajo siete cargos penales, dos por derechos humanos y cinco por corrupción. Año y medio después sería condenado por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta y por el doble secuestro de los Sótanos SIE. “En Perú se ha hecho justicia. Es un día histórico”, se felicitó Javier Zúñiga, observador de AI en el juicio. “Es un hecho histórico para un país y una región que ha visto miles de violaciones a los derechos humanos como tortura, desapariciones y asesinatos cometidos con impunidad”, remachó la también observadora Giulia Tamayo, abogada de nacionalidad peruana y española especializada en derechos humanos y activista por los derechos de la mujer.

Activistas frente a la embajada chilena en Lima tras la decisión de la Corte Suprema contra la extradición de Fujimori a Perú. Julio de 2007 (c) AI

Aun así, quedaron sin castigo muchos otros crímenes y ataques a los derechos humanos. Empezando por el encarcelamiento de los llamados “presos inocentes”, falsamente acusados bajo la nueva legislación antiterrorista promulgada tras el ‘autogolpe’ del 5 de abril de 1992, cuando un Fujimori apoyado por las fuerzas armadas suspendió los poderes ejecutivo y legislativo constitucionales para sustituirlos por un Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional y por un Congreso Constituyente Democrático a su medida. Y acabando por las esterilizaciones quirúrgicas forzadas a mujeres pobres en el marco del Programa de Planificación Familiar puesto en marcha en 1995.

Maria Elena Moyano, conocida como La Madre Coraje de Lima, fue asesinada por Sendero Luminoso el 15 de febrero de 1992. Foto tomada el 23 de febrero de 1991. © Caretas

La abogada Tamayo, que actualmente trabaja en la Sección Española de Amnistía Internacional, investigó a fondo el tema y demostró en sus informes “Nada Personal” y “Silencio y Complicidad” que muchas de las 250.000 esterilizaciones realizadas en 1996-1998 no fueron voluntarias como proclamaba Fujimori. Humildes campesinas indígenas de lengua quechua fueron las principales víctimas, unas engañadas por su desconocimiento sobre el tema, otras ‘convencidas’ con dinero y alimentos, y el resto amenazadas o simplemente sometidas a una política de hechos consumados; les ligaban las trompas cuando acudían al hospital a dar a luz.

Como a tantas personas críticas hacia el Gobierno Fujimori, aquella investigación le costó a Giulia Tamayo hostigamientos y amenazas. El 20 de octubre de 1998 fue asaltado su domicilio y robados o manipulados numerosos documentos y archivos sobre su campaña por los derechos de la mujer. El hecho de que los asaltantes no se llevaran artículos de valor abona la hipótesis del asalto por motivos políticos. Y más tarde recibió llamadas telefónicas intimidatorias que, en mayo de 2000, acabaron por empujarla con su familia al exilio español.

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Twitter

Esta entrada tiene 6 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. Jose
    11 nov 11 4:39

    que pena leer estos comentarios…. Alberto Fujimori si bien tuvo errores como todos los presidentes que nos han gobernado el derroto el terrorismo lacra de nuestra sociedad que muechos no quieren reconocer…..

  2. Pedro Calvillo Serrano
    06 oct 11 21:45

    Pese a no vivir en Peru, por las informaciones que recibia a traves de los medios, se veia que algo mal funcionaba en Peru y que se habia formado una camarilla presidencial de indole nada recomendable. Su constante vulneración de los pricipios basicos que configuran los derechos numanos, fue en aumento con su mandato, hasya el final con su huida del pais para no afrontar las resposabilidades. Despues de toda la presión para que regresara y afrontara las resposabilidades que se le exigian. Que tengamos hoy una condena en un juicio con todas las garantias nos puede hacer sentir bien, y servir de ejemplo a otros gobernantes que sigan sus pasos, que sepan que se les perseguira por sus crimenes y delitos.

  3. Alberto Fujimori fue un mal presidente, se creía
    de alguna manera que podía gobernar y hacer lo
    que le daba la gana, y así lo hizo maltratando a
    la gente pobre e indefensa para saciar su mala
    conciencia si es que alguna vez la tuvo.

  4. Los derechos humanos deben prevalecer y respetar
    siempre, no porque un señor entre a gobernar un
    país va hacer siempre lo que le dé la gana pisoteando a los ciudadanos y maltrarlos. Cuando
    una persona entre a gobernar debe siempre tener
    en cuenta los derechos humanos de las personas.

  5. Me entero de asesinatos ydesapariciones forzosas
    y no logro entender como este señor si es que se
    le puede llamar a un monstruo como Alberto
    Fujimori pudo gorbernar en Perú haciendo mil y
    una canalladas, lo que tiene que hacer con el
    gobierno de Alán Garcia es que este individuo
    pague por todos los crímenes que ha cometido
    durante su mandato.

  6. dolores diaz barbon
    06 oct 11 17:24

    ESTOY CON VOSOTROS Y VUESTRA LUCHA. UN SALUDO.