La justicia española asume su competencia sobre crímenes contra el derecho internacional en otros países, pero se abstiene de investigar los cometidos en el propio. AI considera insólito juzgar a un magistrado por buscar la verdad, justicia y reparación para más de 100.000 'desaparecidos', víctimas de un delito imprescriptible

¿Dónde están los derechos de miles de víctimas de desaparición forzada?“, se preguntaba Amnistía Internacional ante el procesamiento por presunta prevaricación de Baltasar Garzón, “el único juez que ha intentado dar respuesta a víctimas y familias” de ese crimen contra el derecho internacional que no solo “es imprescriptible” y “no  amnistiable”, sino que “entorpecer su investigación es un delito”. La organización consideraba “insólito que un magistrado pueda ser juzgado por buscar la verdad, la justicia y la reparación para más de 100.000 personas desaparecidas durante la Guerra Civil española y la posterior dictadura franquista”.

Exhumación de una fosa a los pies de un árbol, en Villalba de Duero, en la <em>carretera del campo de aviación</em>. Se encontraron 7 cadáveres, uno de ellos de una persona menor de edad. Los trabajos fueron dirigidos por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y por la Sociedad Aranzadi. (c) Iñaki Hernando 2010

Al rechazar la invocación de la Ley de Amnistía 46/1977 para justificar ese proceso sin precedentes –un auténtico ‘aviso’ disuasor a otros jueces en cualquier país–, AI recordaba que en el derecho internacional “los crímenes contra la humanidad no son susceptibles de amnistía, indulto o prescripción”, y que “el Estado español no puede sustraerse a la obligación de investigarlos y poner fin a la impunidad” de sus responsables. Y subrayaba también la terrible paradoja de que “los tribunales españoles hayan asumido su competencia para investigar y perseguir los crímenes más graves de derecho internacional cometidos en países como Chile y Argentina”, sin aceptar la validez de leyes de amnistía o medidas de perdón, y en cambio “se abstengan de investigar crímenes similares cometidos en su propio país”.

Rueda de prensa para presentar el informe <em>España: poner fin al silencio y a la injusticia. La deuda pendiente con las víctimas del régimen franquista</em>. En la imagen, de derecha a izquierda: José Antonio Martín Pallín, magistrado del Tribunal Supremo; Esteban Beltrán, director de AI España; y Tomasi Redondo, familiar directa de víctimas del franquismo. (c) AI 2005

Para Amnistía Internacional, que viene publicando desde 2004 varios informes sobre la necesidad de “poner fin al silencio y a la injusticia” y de “garantizar los derechos de las víctimas de desaparición forzada” durante la Guerra Civil y el franquismo, “las exigencias de verdad, justicia y reparación no se cierran por el paso del tiempo, sino con la realización de tales derechos”. Más aún, advierte, el Estado que margina a las víctimas para imponer “la lógica del olvido” en crímenes contra la humanidad, “se coloca fuera de la legalidad reconocida internacionalmente y socava su propia legalidad”.

España no es ni puede ser una excepción. Por eso AI lleva años insistiendo en la “deuda pendiente con las víctimas”. Y por eso analiza muy críticamente la llamada “Ley de Memoria Histórica” 52/2007, de 26 de diciembre. Denominada oficialmente “Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”, la considera apenas “un ligero paso adelante” que, al desarrollarse solo lenta y parcialmente, sigue dejando al Estado español lejos de sus obligaciones internacionales de garantizar la verdad, justicia y reparación a quienes sufrieron graves violaciones de derechos humanos.

Una familiar de las víctimas enterradas en una fosa de Berlangas de Roa muestra una foto con su familia al completo antes de las desapariciones, en el lugar de las exhumaciones. (c) Francisco Etxeberria 2004

Podía haber sido peor, porque el Proyecto de Ley inicial del Gobierno incluía dos  mecanismos de impunidad –permitían ocultar la identidad de presuntos autores de crímenes contra el derecho internacional– que le hicieron merecer de Amnistía Internacional el calificativo de “ley de punto final”. Finalmente quedaron desechados en el trámite parlamentario, pero el texto definitivo siguió, en palabras del director de AI-España Esteban Beltrán, “sin garantizar los derechos de las víctimas” más allá de “meras declaraciones de intenciones o disposiciones ambiguas, cuya efectividad deberá demostrarse en la aplicación de la Ley”. Otra asignatura pendiente.

Mucho por hacer

Un año después de aprobada la norma, el primer balance de AI rebosaba de expresiones desalentadoras como “decepción y preocupación” por la respuesta estatal, “incertidumbre y postergación” para los derechos de las víctimas, y “utilización por el Ministerio Fiscal y otras autoridades como argumento para oponerse a la obligación del Estado de investigar en sede judicial los crímenes del pasado”. De hecho, la fiscalía solicitó el archivo del auto de Garzón que en octubre de 2008 admitió a trámite las denuncias presentadas dos años antes por la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas, sobre la base de que “las pretensiones de verdad, reconocimiento y reparación de las víctimas deberán encontrar únicamente su satisfacción a través de los mecanismos establecidos por la Ley 52/2007″ de Memoria Histórica.

Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Juristas, presentan los resultados de su estudio de la Ley de Memoria Histórica. La delegación de expertos se reunió con representantes del gobierno, grupos parlamentarios, la fiscalía general del Estado y otras organizaciones expertas en la materia. (c) AI 2007

Amnistía Internacional desmontaría esa línea argumental al corresponsabilizar al Ministerio Fiscal de “la falta de compromiso de las diferentes autoridades con el dolor de las familias”, que tuvieron que  buscar y recuperar por su cuenta y con medios precarios “los restos de sus seres queridos detenidos ilegalmente” y hechos desaparecer. Y remacharía su denuncia con la severa advertencia –apuntada por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias– de que “en estricto rigor jurídico internacional, las desapariciones forzadas que aún no han sido esclarecidas, se siguen cometiendo en la actualidad, por lo que se trata de un delito continuado y no de un asunto del pasado”.

Esquema de la fosa exhumada en Valdediós con 17 cadáveres, doce mujeres y cinco hombres, trabajadores y trabajadoras del Hospital Psiquiátrico de Cadellada. Con forma de L con una longitud total de 11 m con una anchura media de 60 cm y una profundidad variable entre 40 y 100 cm. (c) Francisco Etxeberria 2003

AI considera que la “Ley de Memoria Histórica” se queda muy corta en el necesario reconocimiento del triple derecho a la verdad, justicia y reparación de las víctimas de crímenes contra la humanidad durante la Guerra Civil y el franquismo. En el primero, las autoridades han trasladado a asociaciones y familias la responsabilidad estatal en la exhumación e identificación de personas desaparecidas. En el segundo, la fiscalía y la Audiencia Nacional han esquivado el asunto apelando a la Ley de Amnistía de 1977 o remitiendo a los afectados los juzgados territoriales. Y en el tercero, las disposiciones oficiales han tenido más simbolismo que significado y efectos reales.

En ese contexto, y aunque persisten voces partidarias de “pasar página” sobre los crímenes del pasado, AI insiste en los derechos de las víctimas y en que “nada puede justificar que se les dé la espalda”. Así lo subrayaba ya en su informe de 2005 “España: Poner fin al silencio y a la injusticia“, en el que constataba “que durante la Guerra Civil fueron cometidos abusos graves atribuidos a autores pertenecientes a ambos bandos” y reclamaba “el máximo respeto por todas las víctimas que padecieron actos inhumanos en dicho período de la historia, independientemente de afinidades ideológicas, políticas, religiosas o de otra índole”. Dicho lo cual, hacía notar “el ostensible trato desigual hacia las víctimas que fueron desaparecidas y ejecutadas extrajudicialmente por parte de los alzados en armas y sus aliados, y luego por el régimen franquista”. Ese aspecto, añadía, “no fue tomado en cuenta como punto elemental de justicia a resolver durante la transición y los años posteriores”, y en la práctica significó que “para aquellas víctimas y sus familias que fueron privadas de derechos, los años transcurridos no tienen otro significado que el de una prolongada injusticia”.

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Esta entrada tiene 11 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. María M. B.
    03 oct 11 17:52

    Gracias por el esfuerzo que muchas personas están haciendo para conseguir que la verdad sobre los niños robados en los hospitales de España salga a la luz pública.
    Es muy importante para las madres afectadas (como es mi caso), que la solidaridad sea uno de los pilares donde se sostenga la lucha que hemos iniciado. Yo como madre estoy tremendamente agradecida a las personas que con absoluto altruismo y generosidad dedican tiempo, esfuerzo y emociones a la tarea de encontrar a los niños robados. No es fácil pelear cuando el asunto es la búsqueda de tu propia hija, cuando el tiempo corre en contra para separar lo justo de lo legal, cuando el peligro es que los delitos prescriban en el tiempo y queden libres los causante de esta tragedia de magnitud terrible.
    Como madre afectada, me siento indefensa y vulnerable ante la complejidad de esta trama ceñida alrededor de personas completamente indefensas en las manos de carniceros/as parteros.
    Busco la verdad y quiero justicia. No perdono, no pienso racionalizar mis sentimientos en pos de una justicia mal entendida que abogue por la legalidad frente a lo justo, lucharé para que estos dos caminos se encuentren y lo legal ampare la justicia que pedimos.
    El camino de la búsqueda de la justicia para encontrar a los niños robados no debe ser paralelo al camino de lo legal ya que lo legal y lo justo son caminos que en ocasiones nunca se encuentran, caminan y caminan en el tiempo sin que jamás se junte provocando con ello la mayor injusticia.
    Por ello, Quiero que la ley se imponga frente a la barbarie, pero lucharé como una jabata hasta el último de mis días para que se haga justicia, así tenga que ser mi propia existencia el coste pagado y rendido para conseguí saber donde está mi hija María
    Por ti María, mi hija llorada, anhelada y terriblemente arrancada de mis entrañas y por todos estos principios que me sostienen, no pienso perdonar a nadie. Estoy decidida y llegaré donde sea necesario para que te devuelvan a mi.
    Subiré peldaño a peldaño las escaleras de los tribunales nacionales y los internacionales hasta que los caminos se junten para honrar tu vida. La de todos esos niños y madres maltratadas por la gentuza criminal que un día de sus vidas, se erigieron dioses controlando la existencia de pequeños inocentes y madres desamparadas, mutilando con saña, ultrajando con alevosía y máxima crueldad los derechos humanos de todas nosotras.
    Estoy herida hasta mi muerte por tu ausencia. Quiero que te devuelvan a mí, incluso aunque estés muerta.

    María M., una madre afectada por el robo de niños en La Línea de la Concepción, Cádiz.

    Gracias de todo corazón por la solidaridad mostrada.

  2. Victor Villate
    09 sep 11 19:03

    Por supuesto que hay que remover el pasado. La verdad sobre los crimenes cometidos sobre cicviles en los conflictos bélicos han de salir a la luz y sus responsables han de saber que existe un sentido de la justicia universal que juzgarà y castigará esos actos infames a través del tiempo y el espacio. 2s indecente y cobarde la expresiòn de “no remover la mierda“.

  3. Carlina Caballero Andrade
    05 sep 11 7:45

    No se puede olvidar tanta Atrozidad ,tantos Crimenes ,que aun continiuan Impune ,es el Derecho de las Familias de todas las Victimas ,saber la verdad de lo que paso con ellos ,saber el paradero de sus cuerpos ,es cierto que nada de esto los regresara a la vida ,pero tambien es cierto que al hacer justicia ,estamos dando un paso para que no se continue mas con este tipo de Violaciones a los Derechos Humanos ,a Nuestro Derecho a la Vida

    CARLINA CABALLERO ANDRADE

  4. olivier
    01 sep 11 23:59

    L’ Espagne reste un pays fasciste et brutal. Tous ont a gagner à savoir d’où ils viennent s’ils veulent savoir vers où ils vont.

  5. carlos perales
    31 ago 11 21:12

    Me encantaría ver a los indignados también manifestar su indignación por este tema…

    Nunca fueron víctimas de segunda clase como se les considera.

    Salud y Memoria

  6. Toni Suárez
    31 ago 11 18:04

    Amarás al Señor tu Dios (aquí, cada uno que ponga su Dios, o no) con todo tu corazón con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Mc 27-28
    Entonces, sin odios ni acritudes, ¿se puede ‘pasar página’, cuando tenemos miles de hermanos, en pleno siglo XXI, tirados por las cunetas, a causa de nuestra Guerra Civil y posterior régimen franquista?

  7. Juan
    31 ago 11 17:09

    mi bisabuelo esta enterrado en algun sitio en la provincia de cordoba…el no pertenecia a ningun bando y los “rojos” le pegaron 2 tiros cuando iba a trabajar a la finca de unas personas y todo por vigilar la torre del campanario la noche de antes… y no quiero que gasten el dinero en tonterias conforme estan las cosas hoy en dia… que dejen descansar a los muertos en una guerra estupida, si me lo devolvieran a la vida no diria que no lo buscaran pero como eso no va pasar ke dejen el pasado enterrado y dejen de remober la MIERDA

  8. pedro canet
    31 ago 11 17:06

    demciados curas,politcos,empresarios,vinculados con la dictadura de franco hay ha un ,Medapena quel unico que van ha jusgar sea al jues garson

  9. Yago
    31 ago 11 16:16

    Si hubo un genocidio contra los que no se sometieron abiertamente a los exaltados fascistas, entonces la clase política y la judicatura española son cómplices de los genocidas por encubrimiento y por negación de justicia cuando está en sus atribuciones ofrecerla. Y no es extraño, aunque los retoños hayan cambiado de camisa, quieren proteger ¿el honor familiar? (la paradoja del falangista bueno), y sobre todo el botín heredado: el muerto al hoyo, y el vivales al bollo.

  10. Lo de la memoria histórica me parece muy bien,
    porque así pueden buscar el paredero de sus
    seres queridos y enterrarlos cristianamente al
    lado de su madre, esposa, o hijo.

  11. Nunca olvidaré las cosas que mi madre me contó
    las canalladas que hicieron los falangistas y los
    no eran falangistas por parte de los dos bandos.
    Las guerras no deben existir nunca, se violan los
    derechos humanos y mucha gente desaparece
    mueren de hambre.