20 años no es nada

20 jul 2011

Las dos primeras décadas de AI, marcadas por la expansión (250.000 seguidores en 151 países), nuevas formas de lucha y el Nobel de la Paz

Dos décadas después del artículo de Peter Benenson sobre “Los presos olvidados” que lanzaría la campaña “Llamamiento por la Amnistía 1961” y sería la génesis de Amnistía Internacional, la organización de derechos humanos superaba ya las 250.000 personas activistas en 151 países. Todo un éxito de movilización ciudadana por una causa justa, cuyos logros concretos en la lucha contra la pena de muerte y la tortura y a favor de los presos y presas de conciencia, tendrían su máximo reconocimiento con el Premio Nobel de la Paz de 1977 por “afianzar el terreno para la libertad, para la justicia y, con ello, también para la paz en el mundo”.

Carta de Nelson Mandela agradeciendo a Louis Blom-Cooper, investigador de AI, su presencia en el juicio en 1962. (c) particular

Desde que en Londres se encendió por primera vez la emblemática vela de AI que simboliza la esperanza de iluminar los oscuros lugares donde se abusa con impunidad contra los derechos humanos, aquel movimiento iba a implicar a cada vez más personas trabajando juntas para ayudar a otras personas en peligro. Traduciendo en acción el inspirador proverbio de que “es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”, el pequeño grupo de voluntarios encabezado por el propio Benenson se iría multiplicando por todo el mundo. El primer impulso sirvió para crear 14 Secciones nacionales en apenas dos años; en 1980 eran ya 39, con 2.200 grupos de activistas organizados.

Carátula del informe sobre Condiciones Penitenciarias en Rumania, 1965. (c) AI

Carátula del informe sobre Condiciones Penitenciarias en Portugal, 1965. (c) AI

Carátula del informe sobre Condiciones Penitenciarias en Sudáfrica, 1995. (c) AI

 

 

 

 

 

 

 

 

No era casualidad. El movimiento mostró de inmediato su determinación y empeño, y apenas un año después de su creación envió sus primeras delegaciones de derechos humanos a Ghana, Checoslovaquia, Portugal y Alemania Oriental, así como un observador al juicio de Nelson Mandela. Fue precisamente en 1962 cuando la organización publicó su primer Informe Anual y cuando estrenó su actual nombre de Amnistía Internacional. Su primer presidente oficial fue Peter Benenson en 1964, año en el que AI fue nombrada asesora en las Naciones Unidas para temas de derechos humanos; en 1965, tal reconocimiento llegaba desde el Consejo de Europa.

Para entonces, el movimiento había trabajado en más de 1.300 expedientes de presos encarcelados exclusivamente a causa de sus creencias, a los que Amnistía Internacional llamó “presos de conciencia”. En el plano organizativo, Eric Baker tomaba las riendas de la organización en 1966, y dos años más tarde lo hacía Martin Ennals, aunque ya en condición de Secretario General, cargo que acababa de crearse. Y la primera década se cerraba con nuevos éxitos, tanto de reconocimiento internacional (AI se convertía en 1969  en asesora de la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como, sobre todo, de objetivos de derechos humanos alcanzados, que en ese 1969 se concretaban en la liberación de más de 2.000 presos de conciencia.

Un esperanzador prólogo para una segunda década llena de novedades en la lucha de Amnistía Internacional. En 1973 se puso en marcha la primera “Acción Urgente”, un mecanismo para movilizar con rapidez y en todo el mundo a una red compuesta por personas capaces de reaccionar de inmediato cuando se identificaba a una persona en peligro inminente o cuando surgía una crisis de derechos humanos. En aquella primera ocasión, su protagonista fue el profesor brasileño Luiz Rossi, entonces en grave riesgo de ser torturado y que gracias a esta iniciativa sería liberado meses después. En 1981, al cumplirse los primeros 20 años de AI, se habían emitido 317 acciones urgentes a favor de miles de personas presas en más de 60 países.

Primera Conferencia para la Abolición de la Tortura, organizada por Amnistía Internacional en Paris, del 10 al 12 de diciembre de 1973. Acudieron representantes de diferentes gobiernos, delegados de la UNESCO, del Consejo de Europa, de Naciones Unidas, y más de 60 organizaciones internacionales de los cinco continentes. (c) Particular

También en esa época se lanzaron las primeras campañas mundiales, con dos grandes objetivos: la abolición de la tortura y de la pena de muerte. Y, además, el movimiento por los derechos humanos renovaba formalmente su lucha al acompañar la reflexión y el compromiso de música y buen humor. La Sección Británica estrenó en 1976 su “Baile de la policía secreta”, que se hizo muy popular con su puesta en escena cómico-musical y que abriría camino a numerosos eventos similares en todo el mundo. A aquella primera llamada de Amnistía Internacional acudieron artistas, humoristas, cantantes y grupos como Peter Gabriel, Duran Duran, Mark Knopfler, Bob Geldolf, Eric Clapton, Phil Collins, Peter Cook, John Cleese y Monty Python, con los que la organización seguiría colaborando más tarde.

Mientras, continuaban llegando los reconocimientos a AI, que en 1972 se convirtió en asesora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y que en 1978 vería reforzado su Nobel de la Paz del año anterior con el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Era la mejor tarjeta de presentación posible para la organización y para su próximo Secretario General (Thomas Hammarberg en 1980) de cara a su tercera década.

1978: Nace la Sección Española

Una nueva década que, en España, tendría un preludio especialmente simbólico con la legalización de la Sección Española el 10 de febrero de 1978, año que también vería la publicación del primer Informe Anual en castellano. La Asamblea Constituyente de AI-España tuvo lugar en Barcelona el 15 de julio, y eligió presidente a Manuel Casanoves, que residía en Gran Bretaña cuando Benenson publicó su famoso artículo, lo que le llevó a contactar con él y hacerse socio de la organización.

El protagonismo español se había hecho notar desde el mismo nacimiento de Amnistía Internacional, y Benenson ya citaba en su artículo al abogado Antonio Amat y al profesor Enrique Tierno Galván. Una de las primeras acciones urgentes fue por el asturiano Ramón Álvarez, detenido en París en 1961 y amenazado de extradición a España. Y en la primera campaña de postales navideñas de ese año aparecía el historiador y dirigente de la democracia cristiana catalana Miquel Coll i Alentorn.

AI visitó por primera vez a un preso español en 1968, cuando la Sección Noruega que seguía el caso del condenado a muerte Narcis Julián Sanz pudo verle en la cárcel de Almería; tras pasar 32 años en prisión por ser del Partido Comunista, una campaña de presión internacional consiguió su libertad en 1972. Otros casos seguidos de cerca por AI antes del nacimiento de la Sección Española fueron el proceso de Burgos (1970), las ejecuciones de Salvador Puig Antich y Heinz Chenz (1974) y las últimas penas de muerte materializadas (1975).

La organización también se ocupó de líderes políticos y sindicales como el peneuvista Joseba Elósegui, que se quemó a lo bonzo frente a Franco en el frontón de Anoeta (1970); el comunista Simón Sánchez Montero o Marcelino Camacho, de Comisiones Obreras. Y no dejó de denunciar procesamientos como el de los miembros de la Unión Militar Democrática (1975) o el del autor teatral Albert Boadella por su obra “La torna” sobre las citadas últimas ejecuciones franquistas (1978).

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Esta entrada tiene 9 comentarios.

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  2. s
    05 ago 11 7:41

    Buenos dias,me gustaria que investigarais y lucharais por la abolición y el mal uso que se hace de los ingresos involuntarias jueces y médicos en ESPAÑA es real ,un ejemplo es lo que se ve en este blog.
    Me gustaria que hablarais con la chica de este blog puede contar y demostrar muchas cosas.

    enriquerojaschanchullosymentiras.blogspot.com

  3. Hellen Cerda
    23 jul 11 23:15

    Con mucho interés y cariño, sigo cada una de sus acciones y campañas, firmando cuando se me requiere y promoviendo en mis redes sociales y dentro de mi entorno, la labor de Ai. Es importantísimo crear conciencia de la fuerza que tenemos y todo lo que podemos lograr. Un mundo mejor es posible y somos nosotros los encargados de construirlo

  4. ines
    21 jul 11 11:54

    POR DIOS, UNA CAMPAÑA POR LA HORRIBLE
    MUERTE DE LA JOVEN PALESTINA ECHADA VIVA
    A UN POZO POR SU TÍO, UNIVERSITARIA, Y VÍCTIMA QUE NOS AVERGÚENZA A TODOS.
    .http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/orienteproximo/2011/07/21/el-crimen-del-deshonor.html
    5KU7

  5. Quiero lanzar un mensaje de apoyo a Amnistía
    Internacional para que siga trabajando por los
    Derechos Humanos y para que me sigan enviando
    acciones urgentes.

  6. LLevo años siendo socia de Amnistía y estoy encantada de poder ayudar a las personas y activistas de derechos humanos que están en
    peligro de ser asesinados y amenazados de muer

  7. Referente a el proceso de Burgos, fue lamentable,
    este señor por llamarle de alguna manera a Franco,
    no tenía ningún derecho por muy dictador y Jefe
    del Estado que fuese, nadie tiene derecho a quitar la vida a nadie.

  8. Amnistía Internacional
    20 jul 11 11:06

    Buenos días Mª del Carmen,
    estoy de acuerdo contigo, y en eso estamos ¡sin decaer y hacia adelante!

  9. Mª DEL CARMEN LONGUEIRA RUMBO
    20 jul 11 10:53

    Tras una iniciativa tan importante como fundar Amnistía Internacional, lo fundamental es continuarlo, hacer historia día a día, y no decaer en el intento, por tener todos los mismos derechos y que sean efectivos y en definitiva por un Mundo mejor, aquí mi granito de arena, gracias y un saludo.