Crímenes sin refugio

17 ago 2011

El Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional hacen avanzar la justicia global, aunque persiste una importante brecha por el bloqueo de los países más poderosos y sus aliados

Miembros de AI Benin, Costa de Marfil, Senegal y Togo por una Corte Penal Internacional. (c) AI 1995

El avance de la justicia internacionalestá estrechando el cerco y dejando sin refugio a los responsables de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. El principio de jurisdicción universal que permite perseguir en un país las graves violaciones de derechos humanos cometidas en cualquier otro lugar, ha ido ganando terreno y, según datos de Amnistía Internacional, está asumido ya por más de 125 países. Y también ha llegado para quedarse la Corte Penal Internacional (CPI) de 2002, creada por el Estatuto de Roma de 1998 para investigar y juzgar esas gravísimas violaciones de los derechos humanos cuando las autoridades nacionales no puedan o no quieran hacerlo.

Niños soldados en la RDC (c) AI 2003

Por eso, y aunque persiste una importante brecha en esa justicia global por el bloqueo –denunciado por AI– de los países más poderosos, a la CPI se le acumula el trabajo cuando está a punto de finalizar su primer juicio. En el banquillo se sienta Thomas Lubanga, fundador y líder de la Unión de Patriotas Congoleños, bajo la acusación de reclutar a más de 30.000 niños-soldado durante 2002 y 2003 en la República Democrática del Congo (RDC). Tras varias demoras y algunas tensiones entre el tribunal y el fiscal Luis Moreno-Ocampo, el proceso iniciado en enero de 2009 ha visto declarar ya al último testigo de la defensa y tiene previsto escuchar las conclusiones finales los próximos 25 y 26 de agosto.

Desde noviembre de 2010 está siendo juzgado también el ex vicepresidente congoleño Jean-Pierre Bemba, acusado de asesinatos, violaciones sistemáticas y saqueos cometidos en la República Centroafricana por la guerrilla que dirigía. Se le atribuyen otros crímenes de guerra en su país, pero al ser anteriores a la entrada en vigor del Estatuto de Roma el 1 de julio de 2002, cuando completó la ratificación exigida de 60 países (ahora son ya 116). Bemba, que abandonó la milicia tras obtener en 2003 la vicepresidencia del Gobierno de transición, perdió las elecciones de 2006 ante el presidente Joseph Kabila y acabó huyendo en 2007 a Bélgica, donde fue arrestado bajo una orden de detención de la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

Darfur: derechos humanos en peligro (c) AI 2004

El contraste con esos avances de la justicia internacional lo ofrece el caso del presidente sudanés Omar al-Bashir, contra quien la CPI emitió en 2009 y 2010 sendas órdenes de detención por genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos en la región de Darfur. Pero pese a la decena de cargos en su contra –tan graves como asesinato, exterminio, traslado forzoso de población, tortura o violación–, países como Kenia, Chad y hace pocas semanas China, lo han recibido en visita oficial. Amnistía Internacional considera que los tres países tenían la obligación de detenerlo, los dos primeros como Estados Partes del Estatuto de Roma, y China, que no lo es, por ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que en 2005 remitió la situación de Darfur a la CPI para que su fiscalía la investigara.

La advertencia de la directora adjunta de AI para Asia y Oceanía, Catherine Barber, al Gobierno de Pekín vale para cualquier otro caso similar: “Si recibe a Omar Al-Bashir, se convertirá en un refugio para los genocidas”, y “millares de víctimas entenderán que es cómplice de delitos de derecho internacional”. En la misma línea, la directora adjunta de AI-España, Eva Suárez-Llanos, echaba en falta más voluntad política al celebrar el 17 de julio el Día de la Justicia Internacional: “A pesar de los avances, resulta preocupante que muchos Estados rehúsen cooperar con la Corte Penal Internacional. Países como Estados Unidos, China o la Federación Rusa, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, todavía no han ratificado el Estatuto de Roma”, se lamentaba. Y en la lista de los 116 que lo han hecho tampoco figuran otros tan significativos como Israel, Irán, India, Turquía, Indonesia o Arabia Saudí.

Vaso medio vacío o medio lleno

Justicia Internacional para las víctimas del conflicto de Gaza (c) AI 2011

Con ausencias tan llamativas, la tentación de ver la justicia internacional como un vaso medio vacío es grande. Máxime cuando los seis procesos abiertos en la CPI se circunscriben a África (Uganda, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Kenia, Sudán y Libia tras la reciente orden de detención contra Muamar al-Gadafi) y no alcanzan a otros muchos Estados (como Sri Lanka, Israel y los Territorios Ocupados de Palestina o Colombia) donde, según recalca Amnistía Internacional, “se han producido y se siguen produciendo graves violaciones de derechos humanos” que “deben ser investigadas cuanto antes” por tribunales nacionales o internacionales.

Ese retrato gris, al que España contribuyó en 2009 con una reforma restrictiva del artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que desvirtúa el principio de jurisdicción universal, quedó aún más oscuro tras la Conferencia de Revisión de la CPI celebrada en 2010 en Uganda, donde se aprobó un ‘sistema de exclusión’ que permite a los Estados no aceptar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional sobre el delito de agresión. Como remarcó el asesor jurídico de AI Christopher Keith Hall, “los Gobiernos han creado en la práctica un sistema de justicia internacional de dos niveles en el que pueden optar por estar por encima de la ley y retirarse de los principios establecidos en Roma”. Una denuncia que la organización ya había recalcado en su Informe Anual 2010 al señalar que “Gobiernos poderosos están bloqueando los avances en la justicia internacional al actuar por encima de la ley con respecto a los derechos humanos, proteger a sus aliados frente a las críticas y tomar medidas solo cuando les conviene políticamente”.  El resultado, que están “agravando la brecha en la justicia global”.

Durante la guerra de 1991-1995 entre el ejército croata y las fuerzas armadas serbocroatas, con la ayuda del Ejército Popular Yugoslavo, se cometieron crímenes de guerra por ambas partes. Veinte años después, muchos de los crímenes siguen sin resolverse. (c) AI 2011 (En inglés)

Pero también hay motivos para ver el vaso medio lleno. Primero, porque continúan produciéndose arrestos, juicios y condenas en los Tribunales Penales Internacionales para la Antigua Yugoslavia -que acaba de detener a los presuntos criminales de guerra serbios Goran Hadzic y Ratko Mladic- y para Ruanda, que en junio sentenció a cadena perpetua por genocidio a la ex ministra de Familia hutu Pauline Nyiramasuhuko, culpable de organizar secuestros y violaciones de mujeres y niñas tutsis.

Segundo, porque siguen su difícil camino otros sistemas de justicia penal específicos (para Sierra Leona, Irak, Camboya, Timor Oriental y Kosovo), mientras la Fiscalía de la CPI examina varias situaciones en cuatro continentes (Afganistán, Colombia, Georgia, Guinea, Honduras, Corea del Sur, Nigeria, Palestina) y recibe nuevos informes. La lista no deja de crecer según van conociéndose datos sobre graves violaciones de derechos humanos en Kirguistán (choques étnicos de junio de 2010), crímenes de guerra en Sri Lanka (miles de civiles asesinados en enero-mayo de 2009), violencia brutal en Costa de Marfil tras las elecciones presidenciales de noviembre de 2010 (cuya investigación debería extenderse, según AI, a las violaciones masivas de mujeres y niñas desde 2002), o crímenes contra la humanidad en Siria durante las protestas populares que aún continúan.

Y tercero, porque Amnistía Internacional y las más de 2.000 organizaciones no gubernamentales con las que integra la Coalición por la Corte Penal Internacional (CCPI) están decididas a redoblar su campaña a favor de la justicia internacional y para exigir  verdad, justicia y reparación para las víctimas.

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Esta entrada tiene 7 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. Beatriz
    21 nov 11 3:27

    Emma, efectivamente las situaciones a nivel mundial son cada vez más fuertes. Las tantas violaciones a derechos humanos suceden a diario y por todas partes; tristemente pareciera que estamos ya acostumbrados, porque las notas son siempre las mismas y la gente es cada vez más indiferente. No creo que debamos esperar un cambio, sino generarlo. Aplaudo los esfuerzos y trabajo de Amnistía y sus simpatizantes, sólo así, juntos se puede hacer un cambio.

  2. Amnistía Internacional
    12 sep 11 8:32

    Estimado Marco Antonio

    Si deseas unirte a Amnistía Internacional te sugiero que visites en este mismo blog el apartado “Tu espacio” donde podrás obtener información de las múltiples posibilidades que hay para ser un activista de AI.
    He editado tu comentario para borrar el número de teléfono.

  3. Solo quiero felicitarlos por tan bella y armoniosa gestion la que ustedes se encuentran realizando y todo en bien de la humanidad, y decirles a las personas en el mundo entero que rodeemos estos ORGANISMOS, que les brindemos seguridad y proteccion, ya que son ellos los que estan peleando por nuestros DERECHOS y como ellos mismos lo dicen y lo divulgan,,, EL MUNDO ES DE TODOS y no de unos cuantos y sobre todo de los violentos… asi pues unamos nuestro grito de independencia y sigamos apoyando estos organismos, para que algun dia podamos disfrutar de esa paz tan anhelada y soñada; SOLO ESTA EN NUESTROS CORAZONES, QUE CONCENTREMOS TODAS NUESTRAS ENERGIAS Y LAS DIRECCIONESMOS HACIA LA PAZ Y UN MEJOR MUNDO QUE QUEREMOS, un abrazo para todos ustedes y si en algo puedo contribuir mi telefono es [editado] cuidense y que el todo poderoso los proteja y los guie siempre.

  4. No se daran cuenta del gravisimo error por que alli ay intereses personales.
    La vida es una gran injusticia.

  5. Emma
    31 ago 11 19:35

    Puedo dejar un comentario que puede no tener respuesta y es:
    ¿Qué se hace cuando se constata que todos los días se violan los derechos humanos y lo que es peor se nos acostumbra a tomarlo como normal? Pienso que los medios de comunicación tienen mucho que ver en ese aparentar “es un día más, son las noticias del día”.
    ¿Y qué se hace para que ese bombardeo de imágenes no pasara como noticia simplemente sino como algo que habría que impedir que sucediera?
    Y quizás la única respuesta que yo tendo sea no
    esperar a que el cambio venga “desde arriba”.
    No lo se.

  6. Carlina Caballero
    22 ago 11 6:19

    El poder debe ser usado por las grandes potencias en para resolver tantas violaciones a los Derechos Humanos ,tantos crimenes sin refugio que aun no han sido esclarecidos ,para descubrir tantas atrocidades y violaciones que se han cometido a lo largo de la historia de la humanidad y que aun se siguen cometiendo hasta los actuales tiempos.Para llevar a cabo la Justicia a nivel mundial se ha creado La Corte Penal Internacional .confiando y esperando siempre la colaboracion de los paises mas poderosos ,en la lucha por la Justicia a la que todas las naciones del mundo tienen derecho ,la lucha por la Justicia y al respeto de los Derechos Humanos ,que todos los habitantes de este planeta tenemos derecho
    Carlina Caballero

  7. Toni Suárez
    18 ago 11 18:30

    Es una gran injusticia, que los países más poderosos, y sus aliados, bloqueen la Corte Penal Internacional. Algún día, se darán cuenta, de su gravísimo error.