Hace pocos dias tuve ocasión de charlar con mi colega Neil Sammonds, investigador de Amnistía Internacional para Siria, Líbano y Jordania, que estaba de visita en Madrid. Fue un encuentro fugaz a mediodía que aprovechamos para comer algo rápido, entre las reuniones de trabajo y las entrevistas que tenía programadas en su apretada agenda.

© Amnesty International 2011

Británico de nacimiento, Neil ha vivido en varios países musulmanes y conoce muy de cerca la realidad de Oriente Medio y el Norte de África. Habla árabe con fluidez  y se desenvuelve muy bien en castellano -dedicó un año sabático a viajar por Amércia Latina-. Gracias a las investigaciones de Neil durante los últimos meses, Amnistía Internacional dispone de un mapa bastante preciso de las violaciones de derechos humanos que el régimen de Al Assad está cometiendo en Siria.

Neil Sammonds en el campo de refugiados Yayladağı en la provincia de Hatay al Sudeste de Turquía, 14 Junio de 2011 © AI

“Mi trabajo sobre el terreno es muy útil ahora, siento que estoy en el ojo del huracán y que tengo una gran responsabilidad” me dice Neil. Le pregunto si pudo predecir de alguna manera el estallido de la ‘primavera árabe‘ y la escalada de acontecimientos tras la autoinmolación en Túnez del vendedor ambulante Mohammed Bouazizi. “Precisamente, hace algo más de un año hablaba de este tema con Hugo Relva -otro colega de nuestra oficina en Londres, experto en justicia internacional-. Le decía que estaba un poco desanimado con mi trabajo de investigación en la región, que sentía que no se había dado ni un paso adelante en muchos años, que los regímenes de la zona se perpetuaban y que no veía la esperanza de cambio… Algunos meses más tarde, cuando ya habían estallado las revueltas de Túnez, Egipto, Libia y Siria me volví a encontrar con Hugo: ‘¿Sigues desanimado con tu trabajo?’ me preguntó con evidente ironía… Bueno, la enseñanza que he sacado es que no debemos perder la esperanza jamás, que el cambio puede efectivamente venir cuando la situación parece más adversa”. Y añade Neil: “Estoy muy impresionado con la actitud de los jóvenes que salen a manifestarse en las ciudades sirias; salen día tras día a sabiendas de que los soldados y la policía disparan a matar; están dispuestos a morir para que otras personas tengan una oportunidad”.

Abstraído durante unos instantes por el testimonio de Neil, vuelvo a la realidad del restaurante de Madrid en el que nos encontramos. Aquí la lucha por la justicia y la dignidad en el norte de África y Oriente Medio es algo lejano para la mayoría de la gente, que sabe de ello solo a través de los medios de comunicación. Allí, sin embargo, millones de personas lo están viviendo como el acontecimiento más importante de sus vidas. “Yo me he pasado la vida renegando de mi país de origen”, me confesaba hace poco una activista franco-tunecina de nuestra organización. “Mi padre tuvo que exiliarse en la época de Ben Ali e irse a Francia”. “Ahora estoy orgullosa de Túnez, y llevo mi identidad con la nariz bien alta. Me he reconciliado con mi país”.

En Egipto, en los momentos álgidos de las manifestaciones en la plaza Tahrir durante las semanas previas a la caída de Mubarak, miles de adolescentes cairotas salían de casa todos los días para sumarse a las protestas, aunque muchos de ellos nunca habían podido participar en manifestaciones públicas -el país llevaba treinta años en estado de excepción-, y a pesar del evidente peligro para su integridad. En las imágenes transmitidas por las televisiones de medio mundo solo se veían multitudes anónimas, pero todas y cada una de esas personas tenían una motivación muy real para estar allí. “Me da miedo que (mi hijo) se vaya a la plaza Tahrir todos los días” le confesaba la madre de una familia acomodada a una amiga mía que vivió los acontecimientos de El Cairo en primera persona, “pero no le puedo arrebatar su momento. Siento que algo grande va a ocurrir y él tiene que estar allí”. La generosidad surge en los momentos más difíciles.

La noche de mi conversación con Neil Sammonds vuelvo a casa en Metro, como todos los días. Con el cansancio acumulado y el traqueteo del tren, las imágenes se mezclan en mi cabeza. Me acuerdo de Mohammed Bouazizi, de su familia … ¿Qué pensaría si pudiera ver todo lo que ocurrió tras su muerte?. Pienso en todos los ‘Mohammeds’ que en este preciso momento, en muchos lugares del mundo, están poniendo su vida en peligro por los demás. Aunque a veces nos parezca algo lejano, la lucha por los derechos humanos es muy real, y miles de personas anónimas la están librando en estos momentos.

Epílogo

Hoy es el Día Internacional de los Derechos Humanos, y este es el último post del blog “50 años, 50 historias“. Desde el pasado 28 de mayo, día en que se fundó Amnistía Internacional hace 50 años, hemos intentado contar quiénes somos y por qué existimos. Queríamos explicar por qué sabemos que el mundo puede cambiar … pero no va a cambiar solo.

Si te ha interesado, y quieres formar parte de un movimiento apasionante en defensa de los derechos humanos, pincha aquí. Te estamos esperando.

 

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Twitter

Esta entrada tiene 2 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. Felicidades por los 50 artículos. Les he dado y seguiré dando cobertura en mi blog.
    ¡Adelante!
    http://joseluisregojo.blogspot.com/

  2. Antonio Suárez
    10 dic 11 16:59

    Hoy, 10 de diciembre, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, los miembros del grupo Avilés-Pravia de Amnistía Internacional, participamos en el Maratón de acción: La libertad de expresión amenazada.
    Recogimos firmas para: Campo penitenciario para presos políticos Yodok en Corea del Norte; para el objetor de conciencia turco, Halil Savda y para la activista siria, Hanadi Zahlout. La participación ha sido buena, y -curioso- muchas personas, desconocían lo que hacen muchos países respecto a la libertad de expresión.
    Es una pena que, tan rápido, se llegara al último post del blog “50 años, 50 historias”. Considero, que se ha contado muy bien, lo que es Amnistía Internacional, su trabajo y la razón de su existencia.
    Termino invitando a todas las personas a participar en nuestra organización y con la importantísima frase con que termina esta página: SABEMOS QUE EL MUNDO PUEDE CAMBIAR….PERO NO VA A CAMBIAR SOLO.
    ¡¡ÚNETE A NOSOTROS, PARA LUCHAR CONTRA LAS VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS QUE SE COMETEN EN EL MUNDO!!