Un millón de firmas por la amnistía, y la ampliación de su lucha a los derechos económicos, sociales y culturales definen la tercera y cuarta décadas de AI

50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Colección de anuncios realizados con motivo de la celebración del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 38 anuncios que incluyen temas como los derechos de las mujeres, los campos de concentración de la II Guerra Mundial, los derechos del niño y de la niña, los golpes de estado de Chile y Argentina, o las manifestaciones pacíficas del 20 de mayo de 1998 en Montevideo. © Amnesty International /TV Ciudad

Al filo de su 40º aniversario, Amnistía Internacional decidió en 2001 ampliar su campo de acción a los derechos económicos, sociales y culturales, con lo que completaba la integración en su Estatuto de la defensa de todos los derechos humanos recogidos en la Declaración Universal de 1948. Era una especie de seña de identidad de la tercera y cuarta décadas (1981-2001) de la organización, que fue ampliando su ámbito de trabajo a la protección de las personas refugiadas (1985), la condena de las acciones de grupos armados que atenten contra el derecho internacional humanitario (1991) y una variada galería de preocupaciones (1999) como el impacto de las relaciones económicas en los derechos humanos, el empoderamiento de quienes los defienden, las campañas contra la impunidad o el fortalecimiento del activismo de base.

En un contexto de auténtico terremoto en el escenario político internacional por la caída de la Unión Soviética y la independencia de numerosos países del antiguo bloque del Este, la región de Europa central y oriental vio nacer a más de 40 Grupos de AI. Un eslabón más en el crecimiento de la organización, cuyos 250.000 simpatizantes, miembros y activistas en 151 países de 1981 casi se triplicaban (700.000) en 1990, año en el que los Grupos de voluntarios superaban los 6.000 en 70 países.

Amnistía Internacional hace entrega al Secretario General de Naciones Unidas de un millón de firmas que solicitan la puesta en libertad de todas las personas presas de conciencia. (c) Thomas Victor

Esa tercera década marcaría un hito en la historia de AI al recoger un millón largo de firmas para su llamamiento, presentado en las Naciones Unidas, a favor de una amnistía universal para todos los presos de conciencia. Otro de sus grandes objetivos, la abolición de la tortura, se materializó en una segunda gran campaña. Y ello sin dejar de explorar nuevas vías pensadas para el largo plazo, como la educación en derechos humanos, que se respaldó con la edición en 1985 de una primera carpeta de materiales formativos.

En 1986, Ian Martin relevó a Thomas Hammarberg como secretario general, y en ese mismo año arrancó “Conspiración de la Esperanza“, una gira de conciertos de rock que consolidaba la alianza de Amnistía Internacional con artistas comprometidos con la causa de los derechos humanos como U2, Sting, Peter Gabriel, Bryan Adams, Lou Reed o the Neville Brothers. En 1988 serían Bruce Springsteen y otra vez Sting las figuras más destacadas de una nueva gira de conciertos, “Derechos Humanos Ya”, que puso música y altavoz mediático a esa causa en 19 ciudades -incluida Barcelona- de 15 países.

En 1992 la cifra de miembros, simpatizantes y suscriptores saltó el listón simbólico del millón. Y sobre esa base, con Pierre Sané (1992-2001) e Irene Khan en la Secretaría General, la recta final del siglo XX y el estreno del XXI vieron multiplicarse las grandes campañas internacionales de Amnistía Internacional. Era la traducción práctica de las sucesivas ampliaciones de su ámbito de actuación, que se concretaban en iniciativas contra los homicidios políticos, las desapariciones y las ejecuciones extrajudiciales; contra las minas terrestres, el comercio de armas pequeñas y la venta de herramientas de tortura; contra la utilización de niñas y niños como soldados, y en defensa de los derechos de las mujeres; o, en fin, para reclamar una Corte Penal Internacional (CPI) permanente.

El Secretario General de AI, Pierre Sané, entrega a Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas, el "Gran Libro" que representa los más de 12 millones de firmas recogidos en todo el mundo por AI, en favor de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Palacio de Chaillot, Paris, 9 de diciembre de 1998. (c) Amnesty International

La ONU se iba a convertir a finales de los 90 en un esperanzador escenario para AI, cuyo secretario general pudo por primera vez (1997) presentar directamente al Consejo de Seguridad sus inquietudes en materia de derechos humanos. Solo un año más tarde, la Asamblea General adoptaba el Estatuto de Roma de la CPI por la que la organización llevaba tanto tiempo haciendo campaña. Y en ese mismo 1998, Amnistía Internacional se apuntaba otro gran éxito al entregar al entonces secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, los 13 millones de declaraciones de apoyo recogidas con su campaña “Su firma es su voz”. Era su manera de celebrar el 50º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo Día Mundial también dio para otra gran fiesta, esta vez musical y parisina, que reunió en concierto a Radiohead, Asian Dub Foundation, Bruce Springsteen, Tracey Chapman, Alanis Morissette, Youssou N’Dour y Peter Gabriel; el Dalai Lama y otros activistas de derechos humanos se sumaron a la celebración con apariciones especiales.

Rabiye Kurnaz, madre de Murat Kurnat, detenido en Guantánamo, pide la liberación de su hijo. Murat estuvo detenido durante 4 años y 8 meses en Guantánamo sin cargos ni juicio, y fue puesto en libertad el 24 de agosto de 2006. © AI

Pero ya cuando AI se adentraba en su quinta década, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la posterior “guerra contra el terror” del Gobierno estadounidense, confirmaron hasta qué punto la defensa de los derechos humanos es un reto permanente que requiere la unión y el esfuerzo conjunto de muchas personas. Amnistía Internacional condenó con rotundidad los ataques que causaron miles de muertos y heridos civiles, pero no dejó de exigir garantías legales para los cientos de personas detenidas, muchas de las cuales, como se comprobó enseguida con la apertura del centro de internamiento de Guantánamo, vieron gravemente vulnerados sus derechos.

España

En el ámbito español, el periodo 1981-2001 empezó de manera un tanto convulsa. Habían pasado sólo tres años desde que la organización fue legalizada cuando los listados de socios de AI España se tuvieron que enviar, por precaución, a la embajada de Francia ante el intento de golpe de Estado del 23-F.  Afortunadamente todo quedó en un susto.

La organización contribuyó de manera relevante a que en 1995 se aboliera por ley la pena de muerte, y aunque queda por eliminar una frase del artículo 15 de la Constitución: “salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra”, la batalla se ganó definitivamente.

Otro caso reseñable que cubre totalmente este período es el del movimiento contra el servicio militar obligatorio. AI ampara a las personas encarceladas por ejercer la objeción de conciencia una vez incorporadas a filas, hasta el punto de que 13 objetores fueron los únicos casos de españoles considerados presos de conciencia por la organización. En cambio, el movimiento de insumisos se mostró decepcionado con la organización por no amparar su mandato a quienes se negaban a hacer el servicio civil sustitutorio.

Fue justo en la mitad de estas dos décadas en la historia de Amnistía Internacional cuando su mandato incluyó (1991) las acciones de grupos armados. La organización de derechos humanos subraya su denuncia sistemática de “los ataques indiscriminados contra la población civil, los secuestros y ejecuciones de rehenes por parte de ETA”, y recuerda que ya antes de 1991 había trabajado por casos de personas secuestradas, como el asesinado José María Ryan o el finalmente liberado Javier Rupérez. AI exigió la liberación de José María Aldaia (1995), José Ortega Lara y Cosme Delclaux (1997); condenó los asesinatos de Gregorio Ordóñez (1995), Francisco Tomás y Valiente (1996) y Miguel Ángel Blanco (1997); pidió a ETA que dejara de atentar contra representantes políticos (1998); y siguió pidiendo que se investigaran las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad, como recomienda el Relator de Naciones Unidas contra la Tortura.

A mediados de los noventa, Amnistía Internacional, junto a Greenpeace e Intermon Oxfam, denunciaba con la campaña “Hay secretos que matan” el secretismo de las exportaciones de armamento desde nuestro país.

Cartel de la campaña de AI España contra la Impunidad de Pinochet. 1999 (c) AI

La justicia universal también dio un paso de gigante en este periodo; cuando en 1998 un policía británico detuvo en Londres a Pinochet por orden de un juez español por las violaciones de derechos humanos cometidas en Chile, todo el mundo comprendió que el mundo era ya una aldea global donde los criminales y los dictadores tienen más difícil esconderse. AI participó en las actuaciones judiciales para su detención.

 

 

 

 

 

 

 

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Esta entrada tiene 7 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. Olivier Bollet fb
    31 jul 11 22:09

    abrazo dolce, cariño , afectuoso , gracias

  2. Olivier Bollet fb
    31 jul 11 22:08

    no tranquilidad por criminales de guerra, desde Nuremberg , LaHaye , se parece dormir muy muy mal , la justicia

  3. Bollet
    31 jul 11 22:04

    NO COMENTA rio de lagrimas

  4. [...] 1981-2001: Contando los 40, cantando las 40 [blog] blog.es.amnesty.org/50aniversario/contando-los-40-cantand…  por meenveneno hace 2 segundos [...]

  5. Toni Suárez
    27 jul 11 18:30

    Como miembro y activista de Amnistía Internacional, desde ésta página, invito a todas y todos, a luchar por la defensa de los derechos humanos en el mundo.

  6. mcarmen santana
    27 jul 11 14:55

    gracias por estar donde mas falta hace,ayudandonos a todos

  7. Carmen
    27 jul 11 11:18

    Muchas gracias, y felicidades por EXISTIR………..