El artículo de Peter Benenson sobre "Los prisioneros olvidados" sirvió de prólogo en 1961 al nacimiento de Amnistía Internacional.

Voces por la libertad
Documental de 22 minutos sobre la creación de AI, su fundador Peter Benenson y sus primeros años. © Amnesty International

El medio siglo de historia de Amnistía Internacional arranca el 28 de mayo de 1961, cuando el periódico dominical británico “The Observer” reserva su portada para el artículo “Los prisioneros olvidados” que firma Peter Benenson. La idea de este abogado londinense es lanzar una campaña mundial, “Llamamiento por la Amnistía 1961″, para exigir la liberación –o al menos un proceso justo– de miles y miles de personas encarceladas sin juicio, torturadas o amenazadas de ejecución porque sus opiniones políticas o su religión molestan al Gobierno de su país.

Artículo 'The forgotten prisoners

Era su respuesta apasionada y comprometida tras leer que el brindis por la libertad de dos estudiantes portugueses en un restaurante lisboeta les había costado una pena de siete años de prisión. Aquello le “enfureció tanto”, contaba años después, que decidió poner todo su empeño en “ver qué se podía hacer para movilizar a la opinión mundial” frente a todos los “abusos contra los derechos humanos”. Y de ahí surgiría, añadía, “la luz de la vela de AI, la vela rodeada de alambre de espino” para iluminar los campos de concentración y tantos otros “lugares infernales” sumidos en la oscuridad de las violaciones de los derechos humanos.

Aquel Peter Benenson rebelde y solidario desde su temprana juventud –con 16 años lanzó su primera campaña, durante la guerra civil española, para conseguir apoyo escolar para los huérfanos del lado republicano, y él mismo ‘adoptó’ a un bebé para costear su manutención– sabía muy bien lo que quería al escribir “Los prisioneros olvidados” cerca ya de su 40º cumpleaños. Se trataba de transformar en “acción común” los “sentimientos de disgusto” a lo largo y ancho del mundo por tales abusos.

Una acción común para “movilizar a la opinión pública rápida y ampliamente”. Y que debería, para que su “fuerza sea efectiva”, tener una amplia base “internacional, no sectaria y de todos los partidos”. El propio Benenson lanzaba la campaña con un grupo de abogados, escritores y editores que compartían la respetuosa convicción de Voltaire de que “detesto tus puntos de vista, pero estoy dispuesto a morir por tu derecho a expresarlos”. Así nacería la primera oficina en Londres para recabar información sobre quienes denominaron “presos de conciencia”, un concepto que quedaría grabado para siempre en el diccionario de la defensa de los derechos humanos para identificar a las personas encarceladas por sus convicciones políticas, religiosas o de otro tipo y que no propugnan la violencia ni recurren a ella.

Nueva frontera

Peter Benenson vuelve a encender la vela original en el 20 aniversario de AI, en mayo de 1981. © Raoul Shade

El fundador de Amnistía Internacional abría así una nueva frontera en la lucha por la libertad y la justicia. Y lo hacía con métodos tan novedosos como la publicación de las historias personales de presos de distintas tendencias políticas –la primera lista de nueve incluyó al abogado español Antonio Amat, que llevaba casi tres años encarcelado sin juicio por intentar crear una coalición de grupos democráticos-, lo que situaba en primer plano el objetivo humanitario de su campaña pro-amnistía y dejaba sin argumentos a quienes quisieran descalificarla con argumentos partidistas.

Benenson apoyó su iniciativa en sólidos cimientos democráticos, empezando por su confianza en las elecciones multipartidarias como único modo de “garantizar libertad a las minorías o seguridad a los no conformistas”. Y no dudó en alertar contra prácticas restrictivas del derecho de asilo –controles fronterizos, dificultades laborales a inmigrantes– que, dada su plena actualidad 50 años después, justifican la continuidad de aquella campaña a favor de los presos de conciencia, los refugiados políticos y la libertad de opinión.

Un millar largo de lectores del “Observer” respondió al “Llamamiento por la Amnistía 1961″ de Benenson, que inauguraba así un activismo anónimo y plural por los derechos humanos y en defensa de sus víctimas. En apenas un año había generado un movimiento internacional que llevaba ya 210 casos y había enviado delegaciones a cuatro países para pedir la libertad de varios presos de conciencia. Estaba en marcha Amnistía Internacional.

Compartir:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Twitter

Esta entrada tiene 7 comentarios.

No se permiten más comentarios.

  1. El Gittano
    29 jun 11 21:50

    l’Amnistia Internacional a cambiato la mia vida hoi i io soi un amnestiano i chiero cambiar la vida de otros …gracias AMNESTY

  2. Victor Manuel Clavijo
    22 jun 11 13:25

    Nuestro planeta es un campo de concentracion , todos nosotros lo seguiremos Iluminando. el combustible de nuestra llama somo cada uno de nosotros.

  3. Miguel Angel Sanchez viera
    21 jun 11 21:19

    Larga vida a AMNISTIA INTERNACIONAL !!!
    SALUD..!!!

  4. Antonio Suárez
    20 jun 11 18:15

    Con dos décadas, un poco largas, con los trabajos de Amnistía Internacional, -que ya cumple 50 años-,agradezco, profundamente, a Peter Benenson, por iniciar tan importante organización, en defensa de las violaciones de los derechos humanos en el mundo. Aunque no estés ya entre nosotros, ¡GRACIAS AMIGO!.

  5. Xerardo
    20 jun 11 16:18

    Shalom un Gran Home sen dubida

  6. Loli
    20 jun 11 15:10

    Su ‘inicio’ es el hilo que nos conduce a hoy, Peter Benenson sin lugar a dudas ha protagonizado lo que en estos momentos miles de personas realizan cada día, el tremendo esfuerzo y en muchos casos valor en la lucha por los Derechos Humanos en el Mundo.
    Un Saludo

  7. Maider
    20 jun 11 12:51

    Hacen falta más personas valientes como Peter Benenson en el mundo!!