Cortometraje creado por AmnistÃa Internacional Reino Unido sobre las prácticas perjudiciales de la Shell Oil en el delta del NÃger. © AI
Para ellos, petróleo no es más que triste y cruda realidad desde hace años: sinónimo de desplazamiento, de destrucción y muerte. AllÃ, en lo que llaman Ogoniland, se vierte desde la red de tuberÃas, terminales, estaciones de bombeo y plataformas, constantemente, cual Exxon Valdés empujado a la puerta de tu casa, en una de las peores catástrofes ecológicas de este mundo… y más ignoradas: a ojos occidentales no existe. Aquello no es la costa de Florida, ni dice palabra el presidente Obama.
