Un millón de personas ven violados cada año su derecho humano a una vivienda digna por desalojos forzosos, que se acentúan con los preparativos de grandes eventos deportivos como las Olimpíadas o los Mundiales de Fútbol

Estadio Olímpico 'Engenhão' Joao Hanelange © Jorge Andrade

Más de un millón de personas sufren cada año desalojos forzosos al ser expulsadas contra su voluntad y sin salvaguardias jurídicas de las viviendas o tierras que ocupan. Y eso, denuncia Amnistía Internacional, constituye “una violación de los derechos humanos que los gobiernos están obligados a prohibir e impedir”. Pero hacen justo lo contrario: recurren cada vez más a ellos, de modo que “numerosos asentamientos precarios son demolidos para dejar espacio al desarrollo urbano, para proyectos de embellecimiento de las ciudades o durante los preparativos con motivo de eventos internacionales” como los Juegos Olímpicos o los Campeonatos Mundiales de Fútbol.

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