El Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional hacen avanzar la justicia global, aunque persiste una importante brecha por el bloqueo de los paÃses más poderosos y sus aliados

Miembros de AI Benin, Costa de Marfil, Senegal y Togo por una Corte Penal Internacional. (c) AI 1995
El avance de la justicia internacionalestá estrechando el cerco y dejando sin refugio a los responsables de genocidio, crÃmenes de lesa humanidad y crÃmenes de guerra. El principio de jurisdicción universal que permite perseguir en un paÃs las graves violaciones de derechos humanos cometidas en cualquier otro lugar, ha ido ganando terreno y, según datos de AmnistÃa Internacional, está asumido ya por más de 125 paÃses. Y también ha llegado para quedarse la Corte Penal Internacional (CPI) de 2002, creada por el Estatuto de Roma de 1998 para investigar y juzgar esas gravÃsimas violaciones de los derechos humanos cuando las autoridades nacionales no puedan o no quieran hacerlo.
Por eso, y aunque persiste una importante brecha en esa justicia global por el bloqueo –denunciado por AI– de los paÃses más poderosos, a la CPI se le acumula el trabajo cuando está a punto de finalizar su primer juicio. En el banquillo se sienta Thomas Lubanga, fundador y lÃder de la Unión de Patriotas Congoleños, bajo la acusación de reclutar a más de 30.000 niños-soldado durante 2002 y 2003 en la República Democrática del Congo (RDC). Tras varias demoras y algunas tensiones entre el tribunal y el fiscal Luis Moreno-Ocampo, el proceso iniciado en enero de 2009 ha visto declarar ya al último testigo de la defensa y tiene previsto escuchar las conclusiones finales los próximos 25 y 26 de agosto.
