No sé cómo serÃan antes de que el ejército de Colombia asesinase a sus hijos. Cuando yo las conocÃ, el pasado mes de noviembre, Luz Marina Bernal y MarÃa Ubilerma Sanabria eran mujeres valientes, fuertes, con un objetivo único: conseguir justicia para sus hijos.
Muy a su pesar, Luz Marina y MarÃa se han convertido en lideresas del grupo de las madres de Soacha, el término colectivo que se utiliza para referirse a las madres y otros familiares de los 17 jóvenes de Soacha, un municipio marginal cercano a Bogotá, que fueron ejecutados extrajudicialmente por las fuerzas de seguridad colombianas en 2008.
Todos estos chicos pertenecÃan a familias sin recursos, fueron atraidos hacia el norte del paÃs con falsas promesas de trabajo y, una vez ejecutados, el ejército los presentó como guerrilleros muertos en combate. Después se les conocerÃa como ‘falsos positivos’.
La mayorÃa de las veces, los soldados recibieron dinero, dÃas de permiso y una carta de felicitación de sus superiores como recompensa por haber “matado a un miembro de la guerrilla”.
Sus familias tuvieron que recorrer durante dÃas, semanas y meses hospitales, clÃnicas, comisarÃas… sin saber dónde estaban sus hijos, hasta que poco a poco les fueron llamando para que reconociesen las fotos de unos cadáveres hallados en fosas comunes en Ocaña, a 14 horas de Soacha.

