El apoyo de AI a las protestas indÃgenas logra detener en la India un doble proyecto empresarial (de extracción minera y ampliación de una refinerÃa de aluminio), cuyo grave impacto ambiental y humano amenazaba a la comunidad Dongria Kondh
Los gobiernos son responsables de proteger los derechos humanos, pero también lo son las empresas. Y por tanto, como subraya AmnistÃa Internacional, también ellas deben rendir cuentas de sus actividades y de su impacto sobre la ciudadanÃa. Esa precisión, avalada por especialistas como John Ruggie, representante especial del secretario general de Naciones Unidas sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales, viene a cuento de una de las historias de éxito que han jalonado los 50 años de AI. Su escenario, el Estado indio de Orissa, y en concreto las colinas de Niyamgiri y su entorno, donde viven la comunidad indÃgena Dongria Kondh, integrada por 9.000 personas y amenazada de extinción.
