Categoría: Estados Unidos

El caso Wilson centró la atención en un “problema nacional” que discrimina a grupos vulnerables y no repara en técnicas peligrosas para la vida humana

Not a punch
El ex boxeador Muhammad Ali con la campaña contra el uso de cinturones de electrochoque paralizantes. Este spot fue producido para acompañar el informe Estados Unidos de América: del control a la crueldad. El uso del cinturón paralizante y otros dispositivos de electrochoque por los agentes de la ley. © AIUSA 1999

Jarrel Gray de 20 años, murió en noviembre de 2007 como consecuencia de las heridas infligidas en el pecho por un arma Taser, por el Sheriff del Condado de Frederick, Maryland, USA. © Particular

La brutalidad policial en Estados Unidos, y su frecuente perfil discriminatorio y racista, han sido motivo de preocupación permanente para Amnistía Internacional, que no ha cesado de denunciar tales abusos, exigir responsabilidades y reclamar medidas para prevenir la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes. Y aunque se ha avanzado mucho, la tarea sigue siendo ingente, como ha quedado demostrado en el Informe 2011 de AI con la constatación de al menos 55 muertes en el año anterior “por descargas de armas Taser a manos de la policía” estadounidense.

La mayoría de víctimas estaban desarmadas“, añadía Amnistía antes de subrayar que los 50.000 voltios de esas pistolas paralizantes de electrochoque inmovilizan, incapacitan y pueden infligir dolor severo a la persona afectada. Y como no dejan marcas relevantes, precisaba AI en un informe sobre el tema, pueden convertirse “en un instrumento muy peligroso susceptible de ser utilizado para torturar y maltratar”.

» Seguir leyendo

El 21 de septiembre Troy Davis fue ejecutado en el estado de Georgia a pesar de las múltiples dudas que ofrecía su caso. Desde que fue condenado a muerte, en 1991, más de 90 presos han sido excarcelados de los “corredores de la muerte” de Estados Unidos tras demostrarse su inocencia. En todos esos casos, los acusados habían sido declarados culpables más allá de una duda razonable

Atlanta, 21 de septiembre de 2011 © Scott Langley

Hace algo más de dos años conocí el caso de Troy Davis. Estaba preparando materiales para la campaña contra la pena de muerte de Amnistía Internacional y había decenas de casos por los que nuestra organización trabajaba, pero una compañera de la organización en Estados Unidos me recomendó que me interesara por el caso de Troy. Me dijo que ningún caso ejemplificaba tan bien las razones por las cuales nadie merece ser condenado a muerte.

Empecé a leer, a buscar información, a “conocer” a esa persona de la que apenas tenía una fotografía en la que se ocultaba tímidamente tras unas gafas y cuyo nombre no dejaría de revolotear por mi cabeza durante los siguientes meses. Entonces supe que lo condenaron a muerte por el asesinato de un policía en 1991 y que llevaba 20 años en el corredor de la muerte. Nada nuevo bajo el sol, pensé… Pero según iba profundizando en el caso, cada dato, cada imagen, cada noticia, me acercaba un poco más a Troy. Y cada vez estaba más convencido de que Troy nunca sería ejecutado, que se trataba de un error y que se haría justicia.

» Seguir leyendo

Widney Brown, directora general de Derecho Internacional y Política, Amnistía Internacional

» Seguir leyendo