Apoyada en una 'policía cibernética' y una 'Gran Muralla' cortafuegos de Internet, la vigilancia de la Red recorta las libertades de prensa y expresión La implacable persecución de activistas de derechos humanos, periodistas y blogueros no ha logrado silenciar a 485 millones de internautas
El Gobierno chino ya no sabe qué inventar para frenar la libertad de expresión y el activismo de derechos humanos en la Red. Con 485 millones de internautas y 200 millones de microblogs, ni los miles de ‘policías cibernéticos’ ni el inmenso cortafuegos (firewall) que ya se conoce como la ‘Gran Muralla de Internet’, han podido silenciar las informaciones y opiniones críticas hacia el régimen. Activistas, periodistas y blogueros están pagando, eso sí, un alto precio represivo por la implacable persecución oficial que ha llevado a muchos a prisión.


