Un millón de firmas por la amnistía, y la ampliación de su lucha a los derechos económicos, sociales y culturales definen la tercera y cuarta décadas de AI
Al filo de su 40º aniversario, Amnistía Internacional decidió en 2001 ampliar su campo de acción a los derechos económicos, sociales y culturales, con lo que completaba la integración en su Estatuto de la defensa de todos los derechos humanos recogidos en la Declaración Universal de 1948. Era una especie de seña de identidad de la tercera y cuarta décadas (1981-2001) de la organización, que fue ampliando su ámbito de trabajo a la protección de las personas refugiadas (1985), la condena de las acciones de grupos armados que atenten contra el derecho internacional humanitario (1991) y una variada galería de preocupaciones (1999) como el impacto de las relaciones económicas en los derechos humanos, el empoderamiento de quienes los defienden, las campañas contra la impunidad o el fortalecimiento del activismo de base.
En un contexto de auténtico terremoto en el escenario político internacional por la caída de la Unión Soviética y la independencia de numerosos países del antiguo bloque del Este, la región de Europa central y oriental vio nacer a más de 40 Grupos de AI. Un eslabón más en el crecimiento de la organización, cuyos 250.000 simpatizantes, miembros y activistas en 151 países de 1981 casi se triplicaban (700.000) en 1990, año en el que los Grupos de voluntarios superaban los 6.000 en 70 países.






